29/09/2022
01:06 AM

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Emergencia ambiental en El Merendón: “Si no lo protegemos, SPS y Quimistán se quedarán sin agua”

El pulmón verde del valle de Sula pierde su fuerza y las amenazas cada vez son más grandes en la inmensa montaña.

San Pedro Sula, Honduras.

De este lado del mapa, El Merendón es el pulmón verde del valle de Sula, la reserva de agua por excelencia de San Pedro Sula, la enorme fuente de oxígeno...Del otro, gigantescas amenazas se ciernen sobre la inmensa montaña que mide 81,711.44 hectáreas y que comparten los municipios de San Pedro Sula, Omoa, Quimistán y Choloma.

La lista es larga: la montaña enfrenta la destrucción masiva por acciones de invasión y apropiación ilegal de las tierras nacionales protegidas, la acelerada conversión de las áreas de bosque natural a cultivos de café, maíz y pastoreo, además de inadecuadas prácticas en la producción y procesamiento.

Hay débil presencia de las autoridades del Estado en acciones de control y vigilancia constante (falta de seguimiento), crecimiento poblacional e intensificación de infraestructura, así como la cacería ilegal o furtiva de vida silvestre.

Además, la amenaza, la apertura de vías de acceso sin control ambiental, la minería ilegal, la deforestación (cambio de uso para el establecimiento de sistemas agropecuarios), cambio de los cursos naturales de agua, la tala y aprovechamiento ilegal de bosque (productos y subproductos forestales) y la falta de solución efectiva a los delitos ambientales remitidos a la Fiscalía Especial del Ambiente y otros conflictos sociales en materia de seguridad.

La frontera agrícola avanza irrefrenable y la situación es palpable a simple vista en toda la montaña a lo largo de San Pedro Sula, Quimistán, Omoa y Choloma.

Esas y otras amenazas fueron enumeradas y constatadas por el equipo de la Unidad de Investigación y Datos de LA PRENSA Premium tras varias incursiones a la montaña.

También constan en la petición conjunta que elaboraron las alcaldías de San Pedro Sula, Quimistán y Omoa para que la montaña con sus tres zonas de reserva natural sean integradas a la declaratoria de emergencia ambiental. Esta fue anunciada el pasado marzo por la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Mi Ambiente) a fin de echar a andar un plan de rescate de las áreas naturales, severamente afectadas por el cambio climático y la devastación sistemática a manos del hombre.

La urgencia. La petición para entrar a la declaratoria de emergencia ambiental tiene como fin reforzar las fuertes inversiones hechas por los municipios e instituciones del Estado a través de la Fuerza de Tarea Interinstitucional Ambiental (FTIA), ya que “ las amenazas no distan de someter a un alto riesgo los bienes y servicios que nos brindan estas áreas protegidas”, cita la exposición de motivos firmada por los ediles de los tres municipios y a la que LA PRENSA Premium tuvo acceso.

Para reseñar, en El Merendón hay tres zonas protegidas declaradas mediante decretos legislativos: El 87-87 es el relativo al Parque Nacional Cusuco (Panacu), el 46-90 contempla la Zona de Reserva El Merendón (ZRM) y el 101-2019 al Subsistema de Áreas Protegidas Cuyamel- Omoa (Sapco), dentro del cual se encuentra el Parque Nacional Omoa.

Estos tres enormes ecosistemas forman parte de la biogeografía de la región noroccidental de Honduras que posee una exuberante riqueza natural con 945,892.33 hectáreas representado en sus 10 áreas protegidas.

La conectividad de estas tres zonas protegidas que conforman la cordillera de El Merendón y sierra de Omoa constituyen para Cortés y Santa Bárbara el mayor reservorio natural del recurso hídrico que garantiza el abastecimiento para más de un millón de habitantes que se ubican en los sectores de mayor crecimiento poblacional e industrial de Honduras.

Peligra el agua para más de un millón de habitantes debido al ensañamiento que hay con la montaña, comparada por su valor ecológico y humano con la biósfera del Río Plátano.

Estos son Cofradía, Naco, San Pedro Sula, Choloma, Omoa, Quimistán y otros sectores conformados por aldeas, caseríos y cascos urbanos, con una proyección de demanda en ascenso a un ritmo acelerado, por el recurso agua.

110 COMUNIDADES

Y 26 centros poblacionales periféricos se hallan en las zonas protegidas de El Merendón, que comprenden aldeas, colonias y zonas residenciales.

De acuerdo al análisis de la dinámica de cambio de cobertura forestal en la Zona de Reserva El Merendón, realizado por el ICF para los períodos 2000-2006, 2006-2012, 2012-2016 y 2016-2018 el tipo de bosque que ha tenido más cambios es el latifoliado húmedo con una pérdida acumulada durante todo el período de 334.78 hectáreas (deforestación bruta), también se reporta una ganancia acumulada de 124.80 hectáreas muy probable asociado a sistemas agroforestales.

En Honduras, cada año son afectadas más de 60 mil hectáreas de bosques, en su mayoría en áreas protegidas y zonas de conservación. En el país, desde 2010 hasta 2019 fueron deforestadas 348 mil hectáreas de bosque mientras que de 2020 a 2021 la cifra representó 226 mil hectáreas, el 45% en áreas protegidas.

Frente común

Junto al Instituto de Conservación Forestal (ICF), los alcaldes de los municipios dueños de la montaña firmaron una petición dirigida a la Secretaría de Ambiente para que estas áreas se puedan incluir en el decreto de emergencia que se estableció en el país en marzo.

De su lado, el alcalde de Quimistán, Rubén Darío Pacheco, respalda la petición, ya que su municipio también experimenta un elevado crecimiento poblacional, tanto en la parte plana del valle como en las alturas adonde han detectado problemas similares a los de San Pedro Sula.

“El momento justo es ahora, porque si no protegemos nosotros esa zona, San Pedro Sula y Quimistán se van a quedar sin agua dentro de unos años”. Para Rosa María Hernández, jefa de la Región Forestal del Noroccidente, la petición de integrar tres áreas protegidas al decreto de emergencia ambiental “es oportuna ya que se realiza en el momento adecuado.

“El objetivo es coordinar esfuerzos, el Gobierno, las comunidades, las municipalidades y propietarios privados para lograr el manejo sostenible, la conservación y protección de los recursos naturales que contienen esas áreas protegidas, cuya extensión territorial es de 70,854.74 hectáreas y un aproximado de 142 comunidades directamente vinculados, de los municipios de Quimistán, San Pedro Sula y Omoa.

Este territorio es fundamental para el valle de Sula, garantiza la sostenibilidad de los bienes y servicios ecosistémicos para la vida y el desarrollo de la poblaciones, siendo uno de los principales objetos de conservación el recurso hídrico vital para el desarrollo del sector más económicamente activo del país”.