Dixia Cárcamo, un corazón para los niños con leucemia: “Fue un golpe muy fuerte”

La hondureña Dixia Cárcamo enfrentó una de los retos más díficiles: ver a su hija luchar contra la leucemia. Ahora anhela ayudar a los niños con cáncer en Honduras

Dixia Cárcamo, un corazón para los niños con leucemia: “Fue un golpe muy fuerte”
  • Actualizado: 24 de junio de 2026 a las 11:31 /
Tegucigalpa, Honduras.-

Hace doce años, la hondureña Dixia Cárcamo migró junto a sus dos hijas hacia Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. Los primeros cinco años estuvieron llenos de dificultades, pero su mayor batalla la vivió con su hija Monique, a quien le diagnosticaron leucemia cuando se aproximaba a cumplir los ocho años.

Sobrellevar esta dura lucha junto a su hija despertó un noble sueño: crear una fundación para ayudar los niños hondureños con leucemia, el cáncer que más golpea a los menores de edad.

Un viaje familiar a la playa en 2021 detonó las sospechas del avance de las células cancerígenas en su hija, relató Dixia a LA PRENSA Premium.

Al regresar de aquellas vacaciones, recordó, su hija cayó presa de una fiebre extrema y un intenso dolor de garganta. Los días pasaron, pero la mejoría no llegó. Por el contrario, las palmas de la pequeña se tornaron inquietantemente pálidas. La alarma alcanzó su punto más crítico una tarde, en el estacionamiento de un supermercado, cuando la niña le confesó un malestar aún más profundo: "Mamá, no puedo caminar".

"¿Cómo que no puede caminar?", preguntó Dixia preocupada, a lo que su hija le replicó: "¡Ay! Es que me siento muy cansada"

Más síntomas atormentaron a la hija de Dixia; piquetes rojas brotaron en su piel; más preocupación para la madre. Al llegar al hospital, las malas noticias continuaban.

Las plaquetas de Monique estaban en niveles extremadamente bajos; el médico confirmó lo que más temía: cáncer, específicamente leucemia mieloide aguda, uno de los más agresivos por la rápida expansión de las células.

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"Yo pensé en mi mente: 'leucemia, pero eso es cáncer en la sangre'. Usted sabe que la palabra cáncer uno siempre la relaciona a la muerte. Eso para mí fue un golpe bien fuerte", rememoró.

En medio del estrés y el miedo, Dixia se desplomó al escuchar las devastadoras palabras de la mujer que le servía de traductora. Sin el menor resquicio de empatía, le dijo: "No te preocupés. Los niños con leucemia duran hasta cinco años".

Vida en el hospital

Monique libró una dura batalla contra la leucemia entre 2021 y 2023. Durante los primeros ocho meses permaneció bajo tratamiento continuo en el hospital. A lo largo de esos dos años, su vida quedó marcada por una rutina implacable de medicamentos, pinchazos de agujas, quimioterapias y procedimientos médicos. Entre aquellas paredes, Monique y Dixia también celebraron cumpleaños y navidades, y hasta asistieron a jornadas de clases

Aunque no hubo días fáciles, uno eran más díficiles que otros, pues Monique enfrentaba fiebres de hasta 40 grados, temperatura que persistía mientras era sometida a la quimioterapia, provocando desmayos y vómitos en el proceso. "Yo no sé cómo aguantan, cómo sobreviven estos niños", expresó.

Además de la lucha diaria en el hospital, venían en tromba los desafíos económicos, pues tratar una enfermedad oncológica requiere una gran inversión.

Dixia había creado una empresa de limpieza que se consolidó con éxito. Sin embargo, ella debía estar de forma permanente en el hospital y no encontró a quien delegar las riendas del negocio, lo cual la orilló a vender su compañía.

Aunque contaba con algunos ahorros, un seguro médico de respaldo y el apoyo incondicional de otros familiares, las deudas médicas crecían sin tregua, al igual que las obligaciones que continuaban acumulándose fuera del hospital.

Hubo días en que Dixia se obligaba a sonreír frente a Monique, como si nada pudiera quebrarla. Pero apenas cruzaba la puerta de la habitación contigua, la fortaleza se desmoronaba y terminaba ahogada en lágrimas.

La lucha de Monique contra el cáncer ha sido una batalla compartida con su madre, quien ha estado presente en todo momento.

Aún con las responsabilidades por cumplir, el desgaste emocional y físico, Dixia nunca perdió la fe y confió en el poder sanador de Dios. Además de buscar información para aprender sobre esta enfermedad, también buscaba testimonios que le inspiraran a confiar en que su hija ganaría esta lucha.

"Yo me pasaba horas buscando en Internet personas que hablaran de enfermedades, exactamente la que tenía mi hija porque eso me iba a dar calma a mí; el saber que habían niños que habían sobrevivido a una enfermedad (...) eso me llenaba tanto a mí más que la palabra de un familiar, más a que alguien me dijera ´todo va estar bien´. Yo quería ver casos reales", remarcó.

Lucha contra la recaída

Monique entró en remisión y, por un tiempo, las señales parecieron alentadoras. Sin embargo, seis meses después, la esperanza volvió a tambalearse: sufrió una recaída. Los médicos descubrieron que una célula cancerígena había logrado sobrevivir en su cuerpo, ya debilitado además por un diagnóstico de covid.

Durante otros seis meses permaneció hospitalizada. Regresaron las quimioterapias, los medicamentos y las interminables jornadas de tratamiento. Pero aquello no era la solución definitiva; apenas constituía la antesala de una prueba todavía mayor: el trasplante de médula ósea.

Dixia sería la donante. La madre intentando salvar a la hija con una parte de sí misma.

Aun así, la operación no ofrecía garantías. Los médicos fueron tajantes: las posibilidades de que Monique sobreviviera no alcanzaban el cien por ciento. Era, en esencia, lanzar una moneda al aire y esperar que cayera del lado de la vida.

La fe en Dios fue uno de los pilares fundamentales para Monique y Dixia en la lucha contra una mortal enfermedad.
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Las pocas garantías del proceso hasta se plasman en papel. "Uno lo primero que firma es que muy probablemente el niño pueda morir en la línea del trasplante", ya sea días o semanas después del procedimiento como parte del efecto de injerto contra huésped. Y es que esta complicación puede provocar severos daños a los órganos.

El trasplante se realizó el 22 de diciembre de 2022 y Monique estuvo bajo vigilancia hospitalaria casi durante un mes.

La espera estuvo marcada por el miedo. Mientras Monique seguía bajo los cuidados de los especialistas, Dixia fue testigo de los casos de otros menores que no lograron resistir el trasplante y que fallecieron.

"Yo salía de mi cuarto, miraba a la derecha y decía '¿Y qué pasó con el niño de allá?'. 'Ayer murió'", recordó.

Al finalizar enero, Monique y otro niño recibieron el alta. Dixia se sintió sumamente feliz al saber que el trasplante había sido exitoso. Sin embargo, la alegría no fue del todo dulce: 19 días después, el otro menor falleció porque su organismo no logró tolerar el trasplante.

Ver de cerca estas situaciones le hacían reflexionar sobre la importancia de valorar el día a día con vida, pero a la vez ser consciente que no todas las personas tienen las mismas oportunidades económicas.

Deseo solidario

Desde entonces, Monique permanece en remisión y regresó a casa junto a su madre. Ambas disfrutan de la oportunidad de seguir con vida y compartir este mundo. Monique es inteligente, centrada, un poco reservada y muy tranquila. Pronto cumplirá 14 años y, para su familia, cada nuevo año a su lado representa una bendición.

Monique es inteligente, centrada, un poco reservada y muy tranquila. Pronto cumplirá 14 años.

Aunque Dixia tuviera la capacidad para solventar todo el tratamiento, es consciente de que muchos hondureños no tienen las mismas oportunidades; ante el sistema de salud deteriorado, las posibilidades de supervivencia son muy bajas en comparación a cuando el proceso se recibe en el sistema sanitario de Estados Unidos.

"Cuando mi hija se enfermó, me di cuenta que mi hija hubiera muerto si hubiera estado en Honduras, porque para ella no había otra opción para sanarse si no era un trasplante de médula ósea", expresó.

Escuchaba historias de familias que ni siquiera tenían suero para una quimioterapia o las mismas carencias de insumos, máquinas y especialistas para atender a estos menores.

Una de las historias que le conmovió fue la de una compatriota que llegó a Estados Unidos en un intento de salvar a su hija de ocho años. Esta madre le confesó a Dixia que a su hija la desahuciaron. No le detectaron la leucemia específica que padecía y solo le aplicaron un tratamiento genérico.

"No le dijeron que su hija necesitaba trasplante, solo le dijeron 'ya no podemos hacer nada. Llévese a la niña a descansar'", narró la señora a Dixia.

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Estas situaciones conmocionaban a Dixia, despertando en ella un genuino deseo por ayudar. En el hospital empezó a orientar a aquellos padres preocupados, los aconsejaba y los escuchaba.

Tres años atrás -después del trasplante de su hija- inició su proyecto para apoyar a las familias de los niños con leucemia en Estados Unidos que atraviesan dificultades a través de la fundación Monique Foundation.

Sus acciones van encaminadas en brindar apoyo financiero en el pago de servicios telefónicos, agua, electricidad, alimentación y otros gastos que se acumulan en la marcha y que Dixia conoce a la perfección. "Fueron cosas que yo pasé, yo sé que otras personas las pasan. Puede ser gente que tiene dinero, pero en algún momento se le va a terminar por tanto gasto y tanto pago", comentó.

Ella ha concentrado sus labores en Estados Unidos, pero su meta es ayudar a las familias hondureñas, por lo que ya trabaja en los procesos y trámites para que la fundación tenga alcance hasta Honduras. Por fortuna, varios ciudadanos han manifestado su intención de ayudar a estos hogares con medicamentos, insumos, juguetes o pelucas. A través de sus redes sociales, organiza las recolectas.

De igual forma, aseguró que aprovechará su incursión en el sector inmobiliario para crear un recinto que sirva de hospedaje para las familias que viajan desde lejos hasta San Pedro Sula y Tegucigalpa, principales ciudades donde se realizan los tratamientos. Esta situación genera que madres y padres no tengan otra alternativa más que descansar en las sillas de los hospitales.

Luego de que su hija venciera la leucemia, Dixia busca poder ayudar a más familias que estén atravesando los panoramas que años atrás vivió.

Desde su vivencia, la madre hondureña sostiene que seguir compartiendo testimonios de niños sobrevivientes transmitirá esperanzas en esas familias que atraviesan esta enfermedad.

"El solo saber que hay niños que han sobrevivido a una enfermedad como esta me hacía sentir bien a mí, y yo sé que a padres que están pasando por esta situación también les va a hacer sentir bien. Todo es un proceso y el control al final lo tiene Dios", afirmó.

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Angelo Avila
Angelo Avila
Periodista

Periodista egresado de la UNAH. Con formación en periodismo digital, datos, profundidad y Fact-checking. Disfruta contar narrativas a través de infografías y visualizaciones interactivas y le apuesta a un periodismo de soluciones.