"Despertar era pura misericordia": la transformación del hombre más obeso de Guatemala

Fue desahuciado, preparó su propia tumba y pasó años inmovilizado por una obesidad que parecía condenarlo a la muerte. Hoy, después de perder 511 libras, enfrenta el desafío de remover la piel sobrante que dejó la batalla que le devolvió la vida

Despertar era pura misericordia: la transformación del hombre más obeso de Guatemala
  • Actualizado: 20 de junio de 2026 a las 06:00 /
Tegucigalpa, Honduras.

La piel de Elder Castillo comenzaba a descomponerse, respirar era una tarea agotadora y moverse era imposible.

Tenía 26 años y había alcanzado 841 libras, un peso que lo convirtió en el hombre más obeso de Guatemala y que lo dejó atrapado en una cama, dependiente de su familia y convencido de que la muerte estaba cada vez más cerca.

"Yo estaba padeciendo ya de elefantiasis, o sea me estaba deformando ya en mis pies y todo, y en eso se me empezaron a reventar las venas de mis piernas y me salía sangre, yo estaba prácticamente en estado de descomposición, ya era Dios que me tenía vivo", recordó.

"Me acuerdo que servía en la iglesia y llegó una etapa donde ningún vehículo me llevaba por mi peso y, cuando lograba irme con jalón, al regresarme era lo difícil porque no había quién me viniera a dejar y yo me venía a pie, y de repente venía orinando sangre porque mi cuerpo no aguantaba el movimiento, también me sangraba el ombligo", contó.

Sus pies permanecían inflamados, con fiebre y heridas que requerían cuidados permanentes, mientras su cuerpo acumulaba cada vez más peso debido a un trastorno endocrino metabólico que aceleró su deterioro.

Siete años después de creer que sus días estaban contados, Elder Castillo, de 36 años, relató a LA PRENSA Premium cómo logró perder más de 500 libras y recuperar una vida que parecía imposible, aunque reconoce que "la batalla todavía no ha terminado".

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Batalla

Castillo es originario de la aldea Campamento, Tenedores, perteneciente al municipio de Morales, en el departamento de Izabal, Guatemala. Allí nació, creció y actualmente vive con sus padres, esposa e hijos.

Antes de convertirse en un símbolo de perseverancia para miles de personas en redes sociales, atravesó años de dolor físico, aislamiento y desesperanza.

Desde 2016 hasta 2022 quedó prácticamente inmovilizado y sin poder trabajar, dependiendo de sus padres, Israel Castillo y Auralia Villafuerte, y de su esposa Leidy López para las tareas más básicas, desde bañarse hasta desplazarse dentro de su propia casa.

Elder conoció a su esposa en 2010 y luego se casaron. Actualmente tienen dos hijos.

"Me lograba medio levantar a veces, mi esposa me calentaba hojas de barajo para ponerme en los pies y que se relajaran. Mire, el despertar era pura misericordia, pero mantenerme en el día era todavía más difícil porque sufría mucho dolor y me inyectaban antibióticos fuertes para las infecciones", contó.

"En ese tiempo yo ya estaba perdiendo la fe, mi fe se flaqueó porque yo clamaba, oraba, ayunaba y no miraba que las cosas si quiera se moviera un poquito a mi favor, sino que cada día me miraba peor", recordó.

Los días transcurrían entre intensos dolores, infecciones y el temor constante de no despertar al día siguiente. De hecho, varios médicos que conocieron su caso lo habían desahuciado, al decirle que no había esperanzas de vida en su caso.

La situación llegó a ser tan crítica que comenzó a prepararse para la muerte, al estar convencido de que no tenía salida, pidió a su padre que buscara un espacio en el cementerio de su comunidad para construir la bóveda donde sería enterrado.

"Le dije a mi papá que me escogiera un lugar en el cementerio y que me dejara una orillita para que me pusieran flores porque a mí me gustan las flores", relató.

La familia incluso seleccionó el terreno y realizó trabajos preliminares en el lugar para cumplir el último deseo de Elder. Sin embargo, el destino tomaría un rumbo distinto poco después.

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Motivación

El guatemalteco ha sido un fiel creyente de Dios y durante años dedicó parte de su tiempo a labores de servicio en comunidades vulnerables de Izabal.

Antes de que la obesidad extrema lo confinara a una cama, participaba en actividades evangelísticas, visitas comunitarias y jornadas de apoyo social en aldeas y caseríos de la región, llevando mensajes de fe y colaborando con familias de escasos recursos.

Su historia cambió cuando un miembro de su iglesia, identificado como Williams, se acercó para ofrecerle ayuda. Hasta entonces, el pastor guatemalteco no lo conocía, pero aquel encuentro sería el inicio de un proceso que terminaría transformando su vida.

“Yo estoy vivo acá, platicando con usted, porque Dios ha sido bueno y porque hubo personas que me apoyaron para costear todos los gastos de este tratamiento”, relató.

Además de agricultor, Elder es conocido como pastor en la zona. En la imagen, participa en una de las actividades sociales que impulsaba en distintas comunidades.

Williams le propuso viajar a Ciudad de Guatemala para que especialistas evaluaran su condición y Elder conoció al cirujano bariátrico Juan Altuve y la nutricionista Pamela Peña.

Con más de 800 libras de peso, los especialistas descartaron una operación inmediata, ya que dijeron que debía prepararse física y médicamente para soportar una cirugía de alto riesgo.

El reto parecía imposible porque Elder no tenía empleo, estaba enfermo y tampoco contaba con recursos para costear los constantes viajes de más de seis horas entre Morales, Izabal, y la capital guatemalteca. “Yo decía: ¿y esto cómo va a ser si no tengo ni un centavo?”, confesó.

El doctor Juan Altuve Serrano fue el único cirujano que accedió a operar a Elder.

Pero mientras avanzaba el tratamiento, también se fue tejiendo una red de apoyo inesperada.

Resulta que pastores, miembros de iglesias, vecinos y personas que conocían la labor social que realizaba en comunidades vulnerables comenzaron a organizar actividades para recaudar fondos y ayudarle a cubrir los elevados gastos médicos que implicaba su recuperación.

A la par, su historia comenzó a hacerse conocida, a tal punto que en 2020 fue difundida por televisión y posteriormente algunos videos publicados en redes sociales se volvieron virales.

Aunque muchos usuarios se burlaban de su condición, Elder decidió convertir esas críticas en combustible para seguir adelante. “Vi tantos comentarios malos que dije 'les voy a demostrar que los que confían en Dios no serán avergonzados jamás'”, recordó.

Impulsado por esa determinación, empezó a grabarse caminando, ejercitándose y recorriendo pequeñas distancias pese a las limitaciones de su cuerpo.

Bajo una dieta estricta de apenas 900 calorías diarias, acompañada de medicamentos y controles constantes, comenzó a obtener resultados que durante años parecieron imposibles.

El primer mes perdió 37 libras. “Nunca había podido bajar ni una sola libra. Cuando vi ese resultado dije 'sí se puede'”, contó.

Elder previo a entrar al quirófano para someterse a la cirugía que le cambió la vida.

La cirugía bariátrica (consiste en reducir el tamaño del estómago), que duró cerca de cinco horas, marcó un antes y un después en la vida de Castillo, pero lo más difícil apenas comenzaba.

Mientras su cuerpo se recuperaba de la intervención, tuvo que adaptarse a una nueva forma de vivir, ya que la alimentación líquida reemplazó las comidas de siempre y, pese al dolor de las heridas internas, los médicos lo obligaron a levantarse y caminar apenas horas después de la cirugía.

Posteriormente fue sometido a un bypass gástrico, reducción del tamaño del estómago y redirigir parte del intestino delgado para limitar la cantidad de alimentos que se consumen y absorben, favoreciendo así una pérdida de peso más acelerada y sostenida.

Medicamentos, protectores gástricos, controles médicos y una estricta alimentación pasaron a formar parte de una rutina que Elder siguió al pie de la letra, pues cada paso era necesario para asegurar el éxito del procedimiento que le estaba devolviendo la vida.

Elder asistía constantemente a consultas para evaluar sus niveles previo a someterse a la cirugía.

Lucha

Hoy, siete años después de iniciar su lucha contra la obesidad, Elder pesa 330 libras. Ha perdido 511 libras y recuperado una movilidad que durante años creyó imposible. Sin embargo, la batalla todavía no termina.

El exceso de piel que quedó tras la drástica pérdida de peso se ha convertido en un nuevo desafío para él, por lo que su nueva meta es someterse a un procedimiento reconstructivo para remover entre 70 y 80 libras de piel sobrante.

“Es demasiada piel muerta y me da mucha irritación, además este tejido muerto está evitando que yo siga bajando de peso, explicó mientras mostraba los pliegues que colgaban de su brazo.

Pero el obstáculo no es únicamente médico, ya que el costo de las operaciones y de una recuperación que podría extenderse por más de un año representan una carga económica difícil de asumir para alguien que subsiste de pequeños cultivos agrícolas y el cuidado de animales.

Las imágenes de su transformación dieron la vuelta al mundo y acumularon millones de reproducciones en redes sociales.

Aun así, la incertidumbre no ha logrado derrotar la fe que lo sostuvo durante los años más oscuros de su vida. “Era más difícil cuando estaba postrado en una cama y pesaba más de 800 libras. Si Dios me ayudó a salir de ahí, también me va a ayudar a terminar este proceso”, dijo convencido.

Según dijo en conversación con este medio, para él, la pérdida de peso fue más que cambiar su apariencia. Se trató de recuperar la oportunidad de seguir sirviendo a otros, de volver a abrazar a sus hijos y de ayudar a sus padres, quienes años atrás fueron quienes lo sostuvieron cuando ya no podía sostenerse ni a sí mismo.

Aunque el cuerpo que carga hoy es muy distinto al de aquel joven de 26 años atrapado por la obesidad extrema, el sueño sigue siendo vivir lo suficiente para seguir ayudando a los demás.

“Dios me dio una segunda oportunidad. Ahora quiero usarla para hacer algo bueno por otras personas”, afirmó.

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Karol Pavón
Karol Pavón
karol.pavon@laprensa.hn

Periodista de investigación con experiencia en temas de alto impacto. Máster en Márketing Estratégico, formación en análisis de datos, verificación, SEO y estrategias digitales.