En dos años cuadruplicaron costo de hospitales de Santa Bárbara, Salamá y Ocotepeque

En el gobierno de Xiomara Castro el valor de los hospitales pasó de 1,874 millones de lempiras a 7,674 millones. Hicieron cuatro ajustes presupuestarios. Ahora investigan los contratos

En dos años cuadruplicaron costo de hospitales de Santa Bárbara, Salamá y Ocotepeque
Tegucigalpa, Honduras

Los hospitales de Ocotepeque, Salamá y Santa Bárbara —hoy bajo investigación del Ministerio Público y el Tribunal Superior de Cuentas (TSC)— sufrieron al menos cuatro ajustes presupuestarios que terminaron cuadruplicando su valor inicial en apenas dos años, según documentos y análisis de la Unidad de Investigación de LA PRENSA Premium.

El proyecto nació bajo un acuerdo de cooperación con España, con financiamiento aprobado, diseños preliminares y un esquema de ejecución administrado junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La propuesta original contemplaba una inversión cercana a 75 millones de dólares —unos 1,874 millones de lempiras al cambio de ese momento— para construir tres hospitales regionales y dejar un modelo de acompañamiento técnico y administración inicial por parte de la cooperación española durante seis años.

En su planteamiento inicial, presentado en 2022 por el entonces secretario de Salud, José Manuel Matheu, junto al especialista en infraestructura hospitalaria Germán Tosantos Boneta, los hospitales de Ocotepeque y Salamá fueron diseñados con 36 camas cada uno, mientras Santa Bárbara tendría 184 camas.

Pero tras la ruptura del acuerdo con España y el traslado de los proyectos a la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT), primero bajo Mauricio Ramos y luego con Octavio Pineda, los hospitales comenzaron a ser redimensionados y sus costos aumentaron progresivamente.

Los registros de la Secretaría de Finanzas muestran que el presupuesto pasó de 2,249 millones de lempiras a 2,744 millones, luego a 3,171 millones y finalmente a 7,674 millones, mientras las áreas de construcción crecían sin que la capacidad hospitalaria tuviera incrementos proporcionales respecto al diseño original.

Durante un recorrido por los hospitales de Ocotepeque, Salamá y Santa Bárbara, LA PRENSA Premium constató que las estructuras permanecen inconclusas y con obras detenidas. Días atrás, el presidente Nasry Asfura informó que las obras quedarían suspendidas mientras el MP y TSC investigaban los 47 contratos.

Abandono

Este equipo ingresó al Hospital de Ocotepeque y Salamá, evidenciando el abandono y necesidad de la población, mientras que desde afuera del centro asistencial que se construye en Santa Bárbara un guardia de seguridad informó que el acceso se encontraba restringido y que las labores de construcción fueron suspendidas desde febrero de 2026.

En el hospital de Ocotepeque, el edificio se veía como una estructura de gran escala en las afueras del municipio, con acceso parcialmente restringido. Desde la entrada principal, se observaban restos de señalización institucional del gobierno anterior, intervenidas con marcas en forma de “X” en color rojo sobre el pasillo de ingreso.

En el exterior del hospital se veían estacionamientos inconclusos, tramos de concreto hidráulico sin finalizar y tuberías expuestas sobre el terreno.

La maquinaria permanecía detenida y con signos visibles de oxidación. En distintos puntos del complejo se observaban varillas expuestas, bloques sin recubrimiento y superficies en obra gris que no tuvieron continuidad constructiva reciente.

El interior mantenía la misma lógica de interrupción: áreas avanzadas y otras sin acabados, así como zonas donde el agua se acumulaba por la ausencia de drenajes pluviales.

En el sitio, un trabajador que pidió el anonimato explicó que "mi labor era el cableado eléctrico, pero con los cambios quedé como guardia”, dijo. Añadió que los últimos trabajos se realizaron a inicios de 2026, principalmente en sistemas eléctricos y de climatización.

“Se ve como un hospital avanzado, pero todavía le faltan muchas cosas. Aquí se trabajó por etapas y luego todo quedó detenido cuando declararon que Xiomara (Rixi Moncada) perdió”, señaló.

La percepción del abandono también se evidenciaba fuera del perímetro de la obra. El fotógrafo de Ocotepeque, Enrique Gamoneda, quien documentó de primera mano el desarrollo del municipio durante años, cuestionó la paralización del proyecto en medio de disputas políticas.

Las obras fueron suspendidas en los tres hospitales mientras el Ministerio Público y el Tribunal Superior de Cuentas investigan posibles irregularidades. LA PRENSA Premium recorrió los tres hospitales. En la imagen aparece las obras en Santa Bárbara.

El hospital que se construye en Salamá, Olancho, al nororiente de Honduras comparte el mismo patrón de abandono, aunque presenta un mayor nivel de avance en infraestructura técnica.

A diferencia de Ocotepeque, en este proyecto se observaron ductos instalados para sistemas de aire acondicionado, así como bases para equipos electromecánicos, plantas eléctricas y cisternas de agua potable. Sin embargo, ninguno de estos sistemas estaba operación, y todos formaban parte de una infraestructura aún inconclusa.

El acceso vial al hospital también permanecía sin terminar, con tramos de carretera de tierra que conectaban de forma irregular con la vía principal. En el entorno, habitantes se ubicaron a la orilla del camino para grabar videos y solicitar la reanudación de las obras, que consideraban una de las principales inversiones públicas.

Doña María, propietaria de una pulpería cercana, relató a LA PRENSA Premium que una emergencia reciente evidenció la falta del servicio en la zona: “Una señora se murió del calor porque no tuvimos hospital; no alcanzó a llegar a Juticalpa. Le pedimos a este gobierno que termine de construir esta obra”.

A diferencia de los dos proyectos anteriores, al hospital de Santa Bárbara no fue posible ingresar. Personal de seguridad en el sitio informó que el acceso a las instalaciones se encontraba restringido.

A lo lejos, este equipo constató que la obra parecía una estructura de mayor escala que los proyectos de Ocotepeque y Salamá, aunque sin actividad visible en el perímetro. No se observaron personas trabajando ni movimiento de maquinaria al momento de la visita.

La imagen de cómo quedaría el hospital de Ocotepeque estaba tirada en el suelo, justo a lo interno de la obra. LA PRENSA Premium ingresó al hospital.

Cambios en dimensiones y precios

Para comprender el impacto de la paralización de las obras y el aumento de los costos, es necesario volver al origen de los proyectos en 2022, cuando —según los documentos — los diseños iniciales fueron elaborados bajo estándares internacionales de infraestructura hospitalaria definidos por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Estos criterios establecían una relación entre capacidad, área construida y costo de edificación utilizada en proyectos hospitalarios financiados por organismos multilaterales, con rangos aproximados de 110 metros cuadrados por cama y costos de referencia de hasta 2,700 dólares por metro cuadrado en hospitales de alta complejidad.

Bajo ese esquema, el hospital de Santa Bárbara fue diseñado para 184 camas, con una superficie estimada de 20,240 metros cuadrados y un costo aproximado de 54.6 millones de dólares (unos 1,420 millones de lempiras).

En el caso de Salamá y Ocotepeque, ambos fueron proyectados con 36 camas cada uno, lo que equivalía 3,960 metros cuadrados por hospital y un costo estimado de 10.6 millones de dólares cada uno (unos 227 millones de lempiras).

En conjunto, los tres hospitales representaban una inversión total estimada de 75.8 millones de dólares (aproximadamente 1,874 millones de lempiras), de acuerdo con los documentos a los que tuvo acceso LA PRENSA Premium.

El BID tiene su propio modelo de construcción de hospitales. Estos son algunos diseños con medidas internacionales, casi apegadas a lo planificado por el exministro de Salud.

Una vez el convenio de España fue cancelado, el entonces ministro de la SIT, Mauricio Ramos, junto con la ministra de Finanzas, Rixi Moncada, comenzaron a estructurar los nuevos presupuestos del proyecto hospitalario, de acuerdo con el oficio SIT-SE-4955-2023, firmado el 9 de octubre de 2023.

En el documento, el Hospital de Santa Bárbara fue tasado en unos 1,292 millones de lempiras, mientras que los hospitales de Salamá y Ocotepeque fueron valorados en 478 millones de lempiras cada uno. El total de esta primera asignación fue de unos 2,249 millones de lempiras.

En comparación con los cálculos iniciales, este ajuste representó un incremento aproximado de 375 millones de lempiras en el presupuesto global del proyecto, que pasaría a ejecutarse con fondos estatales.

Pero el cambio no fue solo financiero. Las dimensiones también fueron modificadas. Los hospitales de Salamá y Ocotepeque, que en la planificación original estaban proyectados en unos 3,960 metros cuadrado (m²) cada uno, pasaron a 9,500 m², lo que representa un aumento de 5,540 m² por hospital, equivalente a un crecimiento cercano al 140%, es decir, unas 2.4 veces su tamaño original.

En el caso del Hospital de Santa Bárbara, el área pasó de 20,240 m² a 26,317 m², lo que representa un incremento de 6,077 m².

La documentación oficial del primer presupesto que realizó la SIT de Mauricio Ramos. Aquí se pueden ver los valores iniciales con los que pensaban construir.

El 6 de noviembre de 2023, mediante el oficio SIT-SE-5305-2023, Ramos realizó un segundo ajuste presupuestario sin modificar las dimensiones de los hospitales. En esta etapa, Santa Bárbara pasó a 1,634 millones de lempiras, mientras Salamá y Ocotepeque fueron tasados en 554 millones de lempiras cada uno.

Este ajuste significó un incremento de 341 millones de lempiras en Santa Bárbara y 75 millones en cada uno de los otros dos hospitales, para un aumento global cercano a 492 millones de lempiras.

El último ajuste del ministro de la SIT fue el 13 de diciembre de 2023, mediante el oficio SIT-SE-5850-2023, donde solicitó un tercer ajuste presupuestario: los hospitales de Salamá y Ocotepeque pasaron a 694 millones de lempiras cada uno, lo que representó un aumento de 140 millones por hospital respecto a la fase anterior, es decir, 280 millones en conjunto.

El Hospital de Santa Bárbara fue valorado en 1,783 millones de lempiras, lo que significó un incremento de 149 millones respecto al ajuste previo. En total, esta fase representó un aumento adicional de 429 millones de lempiras.

En conjunto, los incrementos aprobados entre noviembre y diciembre sumaron unos 921 millones de lempiras adicionales al proyecto. De esta manera, el presupuesto global de los tres hospitales alcanzó cerca de 3,171 millones de lempiras.

En comparación con los 1,874 millones de lempiras contemplados en el modelo original, el costo del proyecto aumentó en alrededor de 1,297 millones de lempiras, lo que equivale a un incremento del 69% y a casi 1.7 veces su valor inicial, sin variaciones proporcionales en la capacidad hospitalaria prevista al inicio.

Un segundo aumento presupuestario a los hospitales fue presentado por Ramos ante la Secretaría de Finanzas, dirigida por Rixi Moncada; sin embargo, el tercer incremento lo presentó de manera individual.

Sobredimensionados

Los hospitales siguieron aumentando en costo y tamaño tras la salida de Mauricio Ramos y Rixi Moncada de sus cargos el 1 de enero de 2024, cuando ambos se incorporaron a la campaña política de Libertad y Refundación (Libre).

A partir de ese momento, Octavio Pineda asumió la SIT y Carla Paredes la Secretaría de Salud, retomando los proyectos con nuevos diseños y nuevas proyecciones.

El presupuesto del Hospital de Santa Bárbara fue reformulado por Octavio Pineda y quedó más amplio que el propuesto por su antecesor Mauricio Ramos.

LA PRENSA Premium buscó la versión de Pineda sobre el aumento en el costo de los hospitales. Aunque aceptó una entrevista, no se presentó. El 5 de noviembre de 2025 defendió públicamente “los proyectos de la presidenta Xiomara Castro”, pero sin presentar documentos.

En su intervención, presentó documentos que correspondían a diseños elaborados durante la gestión de Ramos y autorizados por Finanzas bajo la administración de Moncada. No obstante, atribuyó su origen al exministro Matheu, a quien señaló como responsable de los diseños y presupuestos iniciales.

En esa misma comparecencia, Pineda expuso cifras que coincidían con los últimos oficios emitidos por la SIT el 13 de diciembre de 2023 y presentó además los nuevos valores del proyecto, con incrementos en costo y dimensiones respecto a las etapas anteriores. La elaboración de los nuevos planos fue encargada a la firma española GHESA Ingeniería y Tecnología.

El Hospital de Santa Bárbara, según dijo, volvió a modificarse. El costo pasó de 1,783 millones a 4,405 millones de lempiras, lo que representa un incremento de 2,622 millones (2.47 veces su valor anterior).

El crecimiento también se reflejó en la infraestructura hospitalaria. El área construida —es decir, todo estructurado y habilitado dentro del hospital para que funcione— pasó de 26,317 m² a 38,734 m², un aumento de 12,417 m², equivalente a un 47%.

47

Contratos

Están bajo observación del Ministerio Público y el Tribunal Superior de Cuentas por presuntos actos de irregularidad. Indagan si hubo sobrevaloración en los presupuestos aprobados.

A esto se sumó un componente adicional del proyecto correspondiente a obras de urbanismo y entorno —como accesos viales, estacionamientos, áreas peatonales, drenajes y adecuación del perímetro del complejo— por 30,563 m².

Al incluir esta área complementaria, la superficie total del proyecto alcanzó 69,297 m², es decir, 42,980 m² más que la etapa anterior, equivalente a 2.6 veces su tamaño previo. El mismo patrón de expansión se replicó en Salamá y Ocotepeque.

Durante la última etapa de Ramos, ambos hospitales estaban valorados en 694 millones de lempiras cada uno, según dijo. Con los nuevos diseños de Pineda, el costo subió a 1,636 millones de lempiras por hospital, lo que representó un incremento de 942 millones, equivalente a un aumento cercano al 136% (2.36 veces su valor inicial).

En infraestructura, los hospitales pasaron de 9,500 m² a 11,573 m², un aumento de 2,073 m², equivalente a 21.8%. A esto se sumó un componente de urbanismo de 19,845 m², elevando la superficie total a 31,418 m² por hospital.

En comparación con los 9,500 m² aprobados en la etapa anterior, el incremento total fue de 21,918 m², es decir, 3.3 veces el tamaño inicial.

En el diseño original bajo cooperación española, ambos hospitales contemplaban 36 camas y 3,960 m², equivalente a unos 110 m² por cama. Con la ampliación a 9,500 m² durante la gestión de Ramos, subió a uno 263 m² por cama.

Luego, con los 11,573 m² del área construida en la gestión de Pineda, la proporción pasó a unos 321 m² por cama. Sin embargo, al incluir el total del proyecto con urbanismo (31,418 m²), alcanzó los 872 m² por cama.

En dos años el proyecto hospitalario pasó de 1,874 millones de lempiras (75 millones de dólares) con España, a 2,250 millones bajo el mando de Ramos en la SIT, y finalmente a 7,674 millones de lempiras en la etapa más alta del proyecto en manos de Octavio Pineda. En total, el costo de hacer los hospitales aumentó en unos 5,800 millones de lempiras, es decir, 4.1 veces lo que costaban al inicio.

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Redacción web
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Artículo elaborado por la unidad especializada en investigación periodística, reportajes de profundidad y análisis de datos. Se omiten los nombres por protección.