En laboratorio prueban materiales de bordos para soportar inundaciones en el Valle de Sula
En Yoro, las comunidades respaldan los trabajos de reconstrucción de los bordos; sin embargo, consideran que es necesario ejecutar obras complementarias para brindar mayor protección ante las lluvias
- Actualizado: 15 de junio de 2026 a las 23:30 /
Los trabajos de reconstrucción de bordos, iniciados entre abril y mayo de este año en el valle de Sula como parte de un plan de emergencia gubernamental para fortalecer la protección de miles de comunidades ante la amenaza de inundaciones, están siendo sometidos a procesos de supervisión técnica que incluyen pruebas de laboratorio a muestras de suelo y roca, con el fin de garantizar la calidad de los materiales utilizados en las obras.
LA PRENSA Premium realizó un recorrido por las obras que se realizan en San Manuel, La Lima y Villanueva, en el departamento de Cortés, así como varios puntos de El Progreso, Yoro, evidenciando que algunos avanzan sin contratiempos y otros ni siquiera han empezado. Para que estas obras se ejecuten, las autoridades dijeron que realizan ensayos en laboratorios para asegurar la calidad, resistencia y estabilidad de suelos utilizados en la reconstrucción de bordos.
Entre los análisis aplicados se encuentra la clasificación mecánica del suelo, que permite identificar el tipo de material según su comportamiento y composición. Asimismo, ejecutan ensayos de granulometría, que determinan la distribución de tamaños de partículas para evaluar la estabilidad del terreno.
También realizan pruebas de límites de atterberg, que miden la plasticidad del suelo y su comportamiento ante cambios de humedad, un factor determinante en zonas propensas a inundaciones. A esto se suma el ensayo CBR ASTM, utilizado para evaluar la capacidad de soporte del suelo, especialmente importante en estructuras que deben resistir cargas y erosión.
Otro de los estudios en marcha es el de permeabilidad, que permite conocer la facilidad con la que el agua puede filtrarse a través del suelo, un aspecto crítico en la construcción de bordos expuestos a crecidas de ríos. Por otro lado, realizan el estudio de triaxial, considerado uno de los más completos, ya que permite determinar parámetros fundamentales como el ángulo de fricción y la cohesión efectiva del suelo, variables esenciales para definir su resistencia al corte y comportamiento estructural.
De acuerdo con autoridades regionales de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT), estas pruebas son para verificar que los materiales cumplan con condiciones mínimas de resistencia, compactación y estabilidad ante la presión del río durante crecidas.
El objetivo, según describieron, es que estos controles aseguren que el material utilizado no sea débil, inestable o propenso a la erosión, ya que cualquier falla en la calidad del relleno podría comprometer toda la estructura del bordo. Si el material no cumple con los parámetros técnicos establecidos en laboratorio, no se autoriza su uso en la obra y se busca otro banco de material.
Bordos y proyectos de mitigación en el valle de Sula
La SIT ejecuta construcción, reparación y dragados en municipios de Cortés, Yoro y Atlántida.
Alivio para los bordos
Este filtro busca evitar que se utilicen materiales inadecuados que, con el tiempo, puedan provocar hundimientos, filtraciones o debilitamiento de los bordos, especialmente en zonas donde el río Ulúa ejerce fuerte presión durante la temporada de lluvias.
Alejandro José Puerto, fiscal del Colegio de Ingenieros Civiles en San Pedro Sula, declaró en entrevista con LA PRENSA Premium que han realizado visitas técnicas a diferentes obras en ejecución en los departamentos de Cortés y Yoro para verificar la calidad de los trabajos y el cumplimiento de los estándares de construcción.
Detalló que durante las inspecciones han observado el uso de materiales adecuados como piedra de calidad, rocas, astilleros y pedraplén, además de procesos de compactación correctos en la construcción y rehabilitación de bordos. “Estamos optimistas porque hemos podido revisar que estos trabajos se realizan adecuadamente”, expresó.
Son 32 las intervenciones que se llevan a cabo en puntos específicos de bordos, concentradas en zonas vulnerables donde el impacto del agua y la erosión han generado deterioro significativo.
Entre los hallazgos del Colegio de Ingenieros Civiles se establece que los bordos del valle de Sula presentan diversos tipos de daños, entre ellos la pérdida de material en la corona del bordo debido a la acción de las corrientes, erosión interna y externa, así como filtraciones a través del suelo de cimentación, lo que debilita progresivamente las estructuras.
A raíz de esto, no todos los bordos están siendo reconstruidos por completo, sino que se intervienen únicamente los puntos críticos y dañados, priorizando las zonas de mayor vulnerabilidad.
Entre los trabajos ejecutados se incluye la recuperación estructural de bordos y la construcción de pedraplén, estructuras diseñadas para reducir la energía del impacto del agua, disminuir la erosión y prolongar la vida útil de los sistemas de contención. También trabajan en la recuperación del volumen perdido de los bordos debido a múltiples factores de deterioro.
Las zonas más complejas identificadas son San Manuel, La Lima y Choloma, en Cortés; y sectores del inicio del río Ulúa en El Progreso, Yoro, donde el comportamiento del río ha generado mayores niveles de afectación.
32
Bordos
Están reconstruyendo la SIT en municipios de Cortés y Yoro. Las comunidades piden que, además de esas obras de mitigación, se realicen otros trabajos complementarios.
Desde este gremio enfatizaron en la importancia de mantener una supervisión constante de las obras en coordinación con la SIT para garantizar que los proyectos se ejecuten conforme a lo planificado. “Lo que hemos mirado está bien, pero otra cosa es supervisarlo permanentemente y que se termine como está planteado”, advirtió.
La reconstrucción de bordos responde a la realidad geográfica del valle de Sula, una zona altamente fértil ubicada en la desembocadura de múltiples ríos provenientes de áreas montañosas, y aunque la operación resulta útil para las poblaciones históricamente afectadas, estos no son infalibles ante fenómenos climáticos extremos.
“No esperamos que este año haya lluvias con intensidades que superen los 4,000 metros cúbicos por segundo, porque cualquier bordo podría fallar”, externó Puerto. En ese sentido, insistió en la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana y evacuación, ya que los bordos deben funcionar como estructuras de contención temporal que permitan proteger a la población y facilitar una respuesta oportuna ante emergencias.
Vigilantes
Este control cobra mayor relevancia en el contexto del norte de Honduras, donde las intensas lluvias de cada año han dejado especialmente vulnerables los bordos de contención del departamento de Yoro, en particular en las comunidades de El Progreso, allí, la fuerza del río Ulúa ha puesto a prueba, y en varios casos ha vencido la infraestructura diseñada para proteger a cientos de familias.
Antes, durante y después de los huracanes Eta y Iota a finales del año 2020, los bordos ya habían presentado daños acumulados, erosión en sus bases, alturas irregulares y tramos debilitados por la constante presión del agua durante temporadas de lluvia intensa en distintos sectores ribereños. El agua fue sobrepasando la estructura, provocando inundaciones que se extendieron rápidamente hacia viviendas, cultivos y vías de acceso.
Con el paso del tiempo, las crecidas del Ulúa no solo han incrementado su caudal, sino también su capacidad destructiva, afectando zonas donde la población depende directamente de la agricultura de subsistencia y del comercio local.
En este municipio, considerado uno de los puntos más vulnerables del departamento por su cercanía al cauce del Ulúa, la preocupación se intensifica cada año. Sectores completos han sufrido anegamientos que obligan a evacuaciones preventivas y pérdidas en cultivos, uno de los principales motores económicos de la zona.
Fue debido a esta fragilidad que a inicios de este año se estableció el plan legislativo para responder a la creciente preocupación por el sistema de contención en el norte del país, sobre todo en temporadas de lluvias intensas que superan estructuras de protección y provocan inundaciones en zonas habitadas y agrícolas.
El decreto aprobado dicta un marco de intervención nacional que incluye obras de mitigación en puntos críticos del valle de Sula, considerado el principal corredor económico del país y una de las regiones más expuestas a desastres por inundaciones.
De acuerdo con el planteamiento legislativo y técnico del proyecto, las obras buscan recuperar la capacidad hidráulica de los ríos y reforzar la infraestructura de contención mediante intervenciones estructurales en múltiples municipios del norte.
Tras realizar una visita a distintos bordos de Cortés, LA PRENSA Premium se desplazó hacia diversas zonas del departamento de Yoro, especialmente a los sectores ubicados en el municipio de El Progreso, considerados entre los más expuestos a inundaciones por la influencia del río Ulúa.
El recorrido tuvo como objetivo verificar en campo los trabajos de mitigación que se han venido ejecutando en distintos puntos de la región, luego de procesos de licitación impulsados por la SIT como parte de las intervenciones en el valle de Sula.
Las comunidades ubicadas en la margen derecha del río Ulúa observan con esperanza el avance de los proyectos de rehabilitación y reforzamiento de bordos, aunque sus líderes comunitarios advirtieron que aún existen sectores que requieren obras complementarias para garantizar una protección integral.
Uno de los proyectos recientemente concluidos es el bordo de Buena Vista, en las cercanías del casco urbano de El Progreso. Esta estructura, de aproximadamente 1.2 kilómetros de longitud, presentaba una altura insuficiente y múltiples huecos que comprometían su capacidad de contención.
Los trabajos consistieron en una sobre elevación del bordo, obra que concluyó hace tres semanas y que busca proteger a seis comunidades vulnerables, entra estas, Las Casitas, Buena Vista, Río Chiquito, Las Flores y La Chumba.
Los pobladores recordaron que durante años anteriores el agua llegó a superar la estructura e incluso provocó rupturas. Actualmente, aunque la obra principal ya fue finalizada, las comunidades solicitan una ampliación de 200 metros aguas arriba y la construcción de una escollera al finalizar el tramo río abajo para reforzar la protección.
Javier Thompson, presidente de la Asociación de Campesinos Unidos, organización que aglutina a 65 comunidades de El Progreso, dijo estar satisfecho por la ejecución de las obras.
"El actual ministro de la SIT, desde que fuimos en febrero, nos aprobó siete proyectos y los siete están en ejecución, este bordo tenía entre 2.5 y 3 metros de altura y con los trabajos quedó a 4.5 metros, lo suficiente para que cuando crezca el río Ulúa no pase por encima. Solo este proyecto beneficia a unas siete comunidades, es decir, alrededor de 3,000 familias", expresó, en conversación con LA PRENSA Premium, mientras se desplazaba en motocicleta cerca del bordo.
Thompson señaló, además, que existe supervisión sobre la calidad de los materiales utilizados. "El material que se está extrayendo es llevado a laboratorio y a la SIT en San Pedro Sula, y si pasa las pruebas se procede a la reconstrucción. También estamos verificando que se utilice la maquinaria adecuada y que los recursos se estén destinando correctamente", agregó.
Antes de las intervenciones, muchos bordos de El Progreso presentaban condiciones críticas, incluyendo estructuras demasiado bajas, rupturas de hasta 200 metros, fisuras constantes, secciones reducidas a la mitad o prácticamente inexistentes, además de puntos donde el río los rozaba directamente.
A unos cuantos kilómetros de distancia, otro de los proyectos en marcha es el bordo de Soberanos del Norte, donde casi la mitad de la estructura había sido arrastrada por la fuerza del agua.
Se verificó que, ante esta situación, iniciaron la construcción de una escollera y otras obras de reforzamiento hace aproximadamente un mes. Los trabajos continúan en ejecución sobre el tramo cercano a un kilómetro y se espera que concluyan a principios de julio.
Juan Carlos Arita, pastor evangélico y vecino, recordó los antecedentes históricos de este sector. "Cuando el huracán Mitch pasó por aquí el bordo se rompió, luego se reparó, durante Eta y Iota el agua estuvo a punto de superar el nivel del bordo y llegar a las viviendas", manifestó.
Las comunidades más cercanas al proyecto son la invasión de La Misericordia, Buena Vista y Soberano, ubicadas en las inmediaciones del puente Plateado, pero el impacto potencial de una falla en esta estructura alcanzaría a unas 50 comunidades asentadas en la margen derecha del río Ulúa y en antiguos campos bananeros.
En la comunidad de Amapa, casi una hora adentro entre plantaciones de El Progreso, los habitantes aún recuerdan las inundaciones que obligaron a muchas familias a refugiarse en los bordos para salvar sus vidas.
“En años anteriores, el bordo se rompió y el agua inundó toda la zona baja. Cuando las lluvias son fuertes, el nivel llega hasta el techo de la casa, cuando eso ocurre, nos toca irnos para el bordo. Las pertenencias las dejamos aquí porque no tenemos otra opción”, relató Helena Hernández, quien vive en una casa de madera junto a su esposo y sus tres hijos.
Los trabajos en este sector comenzaron hace aproximadamente dos meses. Cerca de la zona se encuentra el canal de alivio que proviene del puente Plateado y desemboca en este punto.
Las obras incluyen la instalación de alcantarillas para facilitar el drenaje de las aguas y reducir el riesgo de acumulación e inundaciones. Los pobladores afirmaron que históricamente este punto ha presentado numerosos problemas durante las crecidas.
En otro extremo, muy adentro de las montañas, en el bordo de Naranjo Chino, también desarrollan trabajos de mejoramiento debido a que la estructura tenía una altura insuficiente y el agua del río Ulúa lo sobrepasaba con facilidad durante las crecidas.
Los trabajos iniciaron hace aproximadamente un mes e incluyen movimientos de material, relleno con tierra y una sobre elevación de la estructura. Además, los pobladores han solicitado la extracción de alrededor de tres metros de sedimentación de arena acumulada en el río para mejorar la capacidad hidráulica y reducir el riesgo de desbordamientos.
La zona se caracteriza por la presencia de extensas plantaciones de palma, actividad económica que también depende de la protección que brindan estas obras.
Las vecinos prevén que los trabajos en Naranjo Chino concluyan a mediados de julio. Mientras tanto, las comunidades continúan vigilando el avance de los proyectos, que representan una barrera adicional frente a las inundaciones que históricamente han afectado al valle.
Desde la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) valoran como positivo que se estén realizando estas labores de mitigación en distintas zonas del valle de Sula ante una posible temporada ciclónica, que normalmente impacta con mayor grado en el norte de Honduras.
El subcomisionado de Copeco, Alex Estévez, informó que mantienen un trabajo coordinado con las alcaldías municipales para reducir el impacto de posibles lluvias intensas y crecidas de ríos en lo que resta del año, especialmente en áreas históricamente vulnerables a inundaciones.