Estados Unidos creará ente para combatir corrupción en Centroamérica

El Gobierno de Joe Biden establecerá una alianza con la sociedad civil, sector privado y Gobiernos para luchar contra las causas de la migración masiva.

El flujo migratorio de Honduras, principalmente, ha incrementado por  la violencia y la extrema pobreza.
El flujo migratorio de Honduras, principalmente, ha incrementado por la violencia y la extrema pobreza. /

San Pedro Sula, Honduras.

En contraste con la estrategia de Donald Trump que buscaba detener a los indocumentados en las fronteras, la administración de Joe Biden atacará la corrupción, el narcotráfico, el lavado de activos y promoverá el desarrollo humano en Guatemala, El Salvador y Honduras, para frenar la ola de migración.

La administración de Biden invertirá en el Triángulo Norte, pero, a la vez, pondrá a disposición instituciones estratégicas, como la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (Ofac), Departamento del Tesoro, Departamento de Estado y Departamento de Justicia para perseguir a ciudadanos que, a través de la corrupción y actividades delictivas, han empobrecido y convertido en zonas violentas a estos países.

Juan González, asistente especial del presidente y director principal del Consejo Nacional de Seguridad para el Hemisferio Occidental, y Ricardo Zúñiga, enviado especial para el Triángulo Norte de Centroamérica, dijeron ayer en una conferencia de prensa telefónica con periodistas de la región, entre ellos de Diario LA PRENSA de Honduras, que Washington creará una fuerza de tarea en cooperación con la sociedad civil, sector privado y con los Gobiernos que estén preparados.

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González manifestó en la conferencia que el presidente Biden “se comprometió en restablecer una fuerza de tarea regional anticorrupción” con los diferentes actores de los tres países, inclusive, con entidades internacionales que impulsan la transparencia en la región.

“En primer lugar, hay (actores que) están comprometidos con la justicia, pero están trabajando solos. No tienen el apoyo. Parte de esta fuerza de tarea es cómo podemos ayudarles a ellos para que puedan hacer su trabajo. Número dos, es buscar trabajar con los Gobiernos de la región para tratar de crear capacidad en los Ministerio Públicos que a veces no tienen el apoyo necesario para poder avanzar. Tenemos una historia de hacer eso con el Departamento de Justicia, Departamento del Tesoro, la DEA y otros”, dijo.

González expresó que al mismo tiempo, Estados Unidos puede realizar “acciones individuales” por medio de “Ofac, Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro para sancionar a individuos que están involucrados en corrupción, violación a los derechos humanos y lavado de activos”. “Tenemos que tratar de fortalecer un esfuerzo regional en contra de la corrupción y eso es algo que se hace en colaboración con los Gobiernos”, dijo.

Zúñiga añadió que “el hecho es que el combate a la corrupción sí será un eje central, el eje de la política del presidente Biden para Centroamérica porque (…) el crimen organizado y la corrupción pública es uno de los elementos fundamentales en el deterioro de las condiciones en Centroamérica (…) en los últimos años y años anteriores.

Claves de la estrategia
1. Respeto a la democracia
“Estamos listos para buscar una relación (..) con todos los Gobiernos que están preparados para dedicarse a fortalecer la democracia (...) respetando la libertad de prensa, respetando la libertad política de todos y de expresión”, dijo Ricardo Zúñiga
2. Estado de derecho
El diplomático norteamericano de origen hondureño destacó la importancia de la independencia de poderes del Estado y dijo que para que funcione una sociedad y una economía, “tiene que haber alta confianza, que habrá pleno respeto al Estado de Derecho”.
3. Relación preferencial
Zúñiga advirtió que “Estados Unidos va a tener una relación preferencial con actores que están comprometidos con los esfuerzos contra la corrupción y eso quiere decir que, por ejemplo, hay bastantes actores dentro de la sociedad civil y dentro del sector privado”.

Se trata también de crear condiciones de buen empleo, condiciones que crean oportunidades y toman ventaja cuando hay democracia plena”.

González y Zúñiga plantearon que, debido a las implicaciones que tiene en la seguridad nacional de Estados Unidos, los tres países deben tener un sistema judicial independiente, transparente y objetivo “que responda a todos, no solo a unos pocos” para que los ciudadanos tengan acceso a la justicia en igualdad de condiciones.

Al ser consultados por Diario LA PRENSA sobre los objetivos que la fuerza de tarea tiene previsto alcanzar a corto y mediano plazo y sobre las posibilidades de darles celeridad a nuevas extradiciones de personas ligadas a actos delictivos, González respondió que “una de las razones por las que el presidente (Biden) quiso formar una fuerza de tarea regional es porque obviamente se acabó el mandato de la Cicig (Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala) y la Maccih (Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras)”.

“El presidente (Biden), como vicepresidente, apoyó mucho el trabajo de la Cicig y de la Maccih y ahora la falta de esas comisiones han dejado que el Ministerio Público y la sociedad civil no tengan las herramientas suficientes para formar casos y combatir estos problemas directamente. Para hacer algo de forma rápida, a corto plazo, esta fuerza de tarea regional es un elemento unilateral de los Estados Unidos donde estamos invirtiendo nuestros recursos para asegurar de que nuestros investigadores, el Departamento del Tesoro y otros estén dispuestos y listos para sancionar enemigos que están involucrados en actos de corrupción”, dijo.

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Biden nombró a Ricardo Zúñiga como enviado especial para el Triángulo Norte porque le está dando importancia a la región.

Pero aclaró que “a mediano y largo plazo es difícil arreglar o fortalecer un sistema judicial solo con sanciones. Se tiene que trabajar de forma conjunta con los Gobiernos para fortalecer esa capacidad doméstica para que ojalá algún día no se necesite una Cicig, una fuerza de tarea regional, sino que estos sistemas judiciales nacionales sean los suficientemente transparentes y objetivos para que no protejan a quienes están involucrados en actos de corrupción dentro de un país”.

Zuñiga agregó que efectivamente “una de las razones por las cuales el Presidente está tan enfocado en cuestiones de corrupción es precisamente porque fueron removidas Maccih y Cicig”.

“¿Por qué?, porque entendemos que (pese a ) todos los defectos que se hayan atribuido a estos organismos, también vimos que no eran los actores internacionales, sino los fiscales, los investigadores y los jueces de los propios países que llevaban a cabo estas investigaciones tan importantes en Honduras y en Guatemala. En El Salvador una Cicig independiente podría jugar este papel. En el caso de Honduras y Guatemala vamos a buscar otra manera de poder dar el apoyo a los actores dentro de los países y dentro de los sistemas jurídicos”, dijo.

Durante la conferencia, Zúñiga, nombrado esta semana como enviado especial para el Triángulo Norte, dijo que los “pueblos de Centroamérica tienen el derecho (….)” a estar “libres de esa influencia del crimen organizado o cualquier otra influencia nefasta”.

“Nosotros como un actor, socio y un amigo de los pueblos de Centroamérica, estamos dispuestos a ayudar a encontrar maneras de sacar a esas influencias, por ejemplo, sabemos de la influencia (que hay) a través de contribuciones ilícitas a las campañas políticas. Esto es algo que afecta a varios países de Centroamérica, entre ellos, Honduras. Estamos dispuestos a ayudar, a buscar maneras (para) sacar a esa influencia de cualquier forma que sea posible”, dijo.

La estrategia de Biden, según González, no se enfoca en el síntoma, “sino en la solución”, en “crear oportunidades económicas en los países de Centroamérica, asegurar que un joven de 10 años sus alternativas no sean ir a una pandilla o emigrar a Estados Unidos; crear oportunidades para ellos dentro de sus países, crear oportunidades para que personas que no quieren tomar ese viaje tan riesgoso a los Estados Unidos, tengan esas oportunidades que ellos buscan dentro de sus países”.

Nombramiento de Zúñiga reafirma el compromiso con TN

SAN PEDRO SULA. El nombramiento de Ricardo Zúñiga como enviado especial para el Triángulo del Norte de Centroamérica responde a la relevancia que el gobierno de Joe Biden le está dando a esta región dentro de su política exterior.
“La razón del nombramiento de Ricardo Zúñiga es porque el presidente (Biden), cuando era vicepresidente, vio la importancia de tener a alguien de alto rango enfocado en el Triángulo Norte. Él (Biden) jugó ese rol cuando era vicepresidente. Ahora que es Presidente, él está involucrado a nivel muy detallado en todo lo que tiene que ver con el tema migratorio, pero también en el desarrollo en el Triángulo Norte, debido a su experiencia al respecto”, dijo ayer en la conferencia Juan González, asistente especial del Presidente y director principal del Consejo Nacional de Seguridad para el Hemisferio Occidental.
González explicó que “el secretario de Estado y él (Biden) se pusieron de acuerdo en dejar a un veterano diplomático manejando este tema dado que Centroamérica, para esta administración, está entre las tres prioridades más altas de política exterior de los Estados Unidos y no hay nadie mejor para esto que Ricardo Zúñiga como el enviado especial”.
El nombramiento de Zúñiga, quien nació en Honduras y formó parte del equipo que impulsó mejores relaciones entre el Gobierno de Barack Obama y Cuba, “reafirma el compromiso de Estados Unidos no solo de trabajar de forma estrecha con los Gobiernos, pero también de tomar esos vínculos con el sector privado y la sociedad civil”, dijo.

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La Prensa