Bajos precios motivan a palmeros a producir energía

En seis meses, el valor del aceite de palma descendió más de $250 en el mercado internacional.

En seis meses, el valor del aceite de palma descendió más de $250 en el mercado internacional.
En seis meses, el valor del aceite de palma descendió más de $250 en el mercado internacional.

SAN PEDRO SULA.

El precio del aceite de palma, arrastrado al precipicio en mayo por las bajas cotizaciones del petróleo (alrededor de los $30), continúa una carrera acelerada hacia la baja que mantiene inquieta a la agroindustria y pensando en una reconversión.

En enero, el precio de la tonelada en el mercado internacional alcanzó $831, en mayo cayó a $572.4 y en estos primeros días de julio se ha mantenido rondando los $660, cotización que, según las proyecciones del Consejo de Aceite de Palma de Malasia, descendería próximamente a los $605.

185
Mil Las plantaciones de palma, que ocupan unas 185,000 hectáreas, y las empresas extractoras de aceite, generan más de 77,000 empleos directos e indirectos

Para Héctor Castro, presidente de la Asociación Industrial de Productores de Aceite de Honduras (Aipah), llegó la hora “para reinventarnos, sacar nuevos productos y reconvertirnos”. Según él, “esa es la lección que deja la pandemia del covid-19 que “no ha afectado la demanda de otros productos agrícolas”.

“Nosotros el año pasado fuimos a Indonesia y Malasia a participar a varios foros. Regresamos contentos porque Indonesia anunció que mezclaría un 30% de su aceite en biodiésel. Con esta noticia inmediatamente comenzó a subir el precio, llegó casi a $900. Alguna gente empezó a hacer siembras, otros a guardar aceite para especular, pero en febrero comenzó el descalabro y ahora mismo hay precios malos. No hay mayor demanda y hay riesgo de que nos vayamos a sobrestokear con los inventarios”, le dijo Castro a Diario LA PRENSA.

Productores pequeños
Más de 18,600 productores, más del 90% pequeños, dependen económicamente del aceite de palma.

Indonesia y Malasia, por aportar el 80% de la producción mundial, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, inciden en el precio; sin embargo, una reducción en la demanda ocasionada por el covid-19 Europa ha derrumbado las cotizaciones.

Dentro de estas condiciones, Castro plantea una reconversión dentro de la industria para no depender exclusivamente de las oscilaciones y la volatilidad del mercado internacional, sino, en una gran parte, de consumo interno de esta materia prima que, hasta ahora, es convertida en manteca, aceite para cocina y jabón para lavar ropa.

“Tenemos que irnos a las actividades energéticas, por ejemplo, con aceite de palma podemos producir energía eléctrica por combustión interna, podríamos desplazar al búnker, diésel. Esta es una forma de ayudar al país para bajar la factura petrolera y bajar la factura de consumo eléctrico. Esto no requiere mucho capital. En Honduras existen plantas térmicas que pueden ser duales, pueden trabajar con petróleo o aceite de palma”, dijo.

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El aceite de palma, hasta ahora empleado en la fabricación de manteca, aceite y jabones, podría desplazar a los derivados del petróleo en Honduras en la producción de energía eléctrica si el Gobierno apoya a este sector agroindustrial.

Sin embargo, para enfrentar este ciclo de malos precios o “lograr una reconversión”, productores e industriales necesitan “el apoyo del Gobierno y de todo el sistema bancario” para que hagan “una readecuación de deudas”.

En los primeros cuatro meses, según el Banco Central de Honduras (BCH), las exportaciones de aceite sumaron $72.7 millones, $6.8 millones más que en abril de 2019, producto de un alza en las compras e de Italia, El Salvador y Holanda. Afortunadamente, los agroindustriales alcanzaron a vender a un precio promedio de $790 la tonelada.

A principios de año, la Aipah había proyectado enviar al mercado exterior alrededor de 600 toneladas y captar unos $550 millones, ahora esa organización cree que los envios bajarán a la mitad.

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El precio podría recuperarse hasta el año próximo.

Los bajos precios que rigen el mercado en las últimas semanas, a criterio de Medardo Galindo, gerente de la Federación de Agropexportadores (FPX), no debe desalentar a los productores e industriales, “pues este una producto que en los últimos años ha tenido altos y bajos” y es “posible que los precios vuelvan a subir con el aumento en la demanda”.

“Debemos esperar las condiciones en las que quedarán los mercados, como Europa, adonde exportamos la mayor cantidad de aceite para tener un panorama más claro.”, dijo.

Expertos consultados por Diario LA PRENSA sobre cómo deben enfrentar los productores este período crítico opinan que deben invertir más en plantaciones maduras (con mayor rendimiento) y menos en aquellas áreas que no generan lo suficiente para lograr un punto de equilibrio.

“Si ahorita un productor tiene una plantación en su máximo rendimiento, entre los años 10 y 17, debe invertir para que le dé por cada unidad de insumo el mayor retorno. Esto se llama ley de los rendimientos crecientes. Mientras en las áreas marginales, con suelos más pobres y menor potencial, en este momento de crisis solo le debe dar lo mínimo, el mantenimiento, y comenzar a pensar en un plan de renovación”, dijo Rodolfo Rubio, gerente de desarrollo y servicios técnicos del Grupo Cadelga.

3 claves de la agroindustria
Reducción de la demanda. La reducción de las compras del mercado de Europa, ocasionada por la pandemia, ha causado una contracción de los precios en el mercado internacional. En seis meses bajó más de $250.
Reconversión en la industria. Honduras es uno de los países que menos produce aceite. Por los bajos precios, la industria considera que debe reconvertir o generar nuevos productos que permitan en el futuro enfrentar nuevas crisis.
Invertir en mantenimiento. Especialistas y productores consultados por Diario LA PRENSA estiman que los palmeros deben invertir en el mantenimiento de las plantaciones más productivas y menos dinero en aquellas que producen poco.

Para Ricardo España, representante en investigación y desarrollo de Grupo Cadelga en el litoral atlántico, “al estar el precio más bajo, el productor debe buscar eficiencia. Más productividad en las parcelas. Hay que usar más tecnología, buenas prácticas agronómicas y buen control de plagas y enfermedades, programas de fertilización hechos con análisis de laboratorio”

A pesar de un panorama no tan positivo, Daniel Herrero, propietario de unas 180 hectáreas en La Masica, Atlántida, los momentos de crisis son parte de los negocios agrícolas y no deben desmotivar a los productores.

“Pero hay que tener cautela. Cuando los precios están altos hay que guardar dinero para aguantar los tiempos de vacas flacas. Claro, necesitamos apoyo del Gobierno y de la banca para que dé préstamos nobles”, dijo.

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La Prensa