La Universidad Nacional de Agricultura y Ganadería (Unag), con sede en Catacamas, Olancho, desde hace años está inmersa en crisis reiterativas en que participan políticos, autoridades de ese centro educativo, intereses locales, aliados de conveniencia que han formado redes y feudos al interior de su seno, con el propósito de derivar lucro, empleos, influencias, a costa del presupuesto anualmente asignado, en detrimento directo de la juventud estudiantil que busca superarse académicamente mediante el aprendizaje de los procesos y técnicas que permiten la explotación agropecuaria de manera racional y productiva.
Gradualmente se percatan que están siendo manipulados, alojados en dormitorios carentes de adecuada higiene e iluminación, ventilación y privacidad, con deficiente alimentación, aspectos negativos que inciden en su rendimiento.
Prevalece el nepotismo y clientelismo, las intrigas, la politización, las interrupciones en los periodos académicos, la insuficiente preparación teórico-práctica en algunos docentes, que debieran ser periódicamente evaluados por sus alumnos, el favoritismo en la reclasificación del personal.
Las disputas internas por ocupar puestos directivos en la administración de la Unag facilitan el intervencionismo de los distintos partidos políticos, aspirando a ser favorecidos con cuotas de poder. Ocurre una férrea resistencia a aceptar las comisiones interventoras, que en número de tres con la actual, han sido nombradas por el Congreso Nacional a lo largo de una década y que han pretendido, sin mayores resultados positivos, implementar el orden y la transparencia.
Los intereses enraizados son de tal fuerza que logran neutralizar cualesquier intento de cambios significativos en su gestión y administración, oponiéndose eficazmente a su adecentamiento. Arguyen que prevalece la normalidad al interior de la institución, algo que la realidad objetiva contradice.
La elección del rector provocó que el alumnado fuera despachado a sus lugares de origen para recibir clases de manera virtual, argumentando que se carece de fondos suficientes para su alimentación, decisión que ha generado suspicacias y cuestionamientos respecto al porqué de tal decisión y las verdaderas motivaciones subyacentes, argumentándose que no se desea ser observada y menos supervisada por los estudiantes, razón de ser de la existencia de dicha institución formadora del recurso humano especializado que contribuirá a la modernización del agro para alcanzar la autosuficiencia alimentaria hoy perdida.
El 23 del corriente mes es la fecha en que la Universidad Nacional de Agricultura y Ganadería debe contar con nuevas autoridades a cargo de su administración ejecutiva. Es de esperar que los aires de cambio logren limpiar las distintas irregularidades acumuladas que la han llevado progresivamente a su deterioro institucional.