Trabajo y trabajadores

Hay mucho por hacer, no solo en el campo de la generación de empleos, sino también en el de la educación, llamado a formar la mano de obra que demanda la nación.

El precio de la canasta básica de alimentos ya supera el salario mínimo devengado por miles de hondureños, lo que deteriora más su escaso poder adquisitivo, en un cotidiano esfuerzo por la diaria subsistencia.

La creación de masivo empleo debe ser considerada como prioridad nacional, más aún cuando se incrementa el número de compatriotas deportados desde los Estados Unidos, derivado del endurecimiento de las políticas migratorias del presidente Donald Trump.

Contrario, en Honduras se han cerrado empresas con el consiguiente incremento en la tasa de desempleo, se ha contraído la inversión local y extranjera, crecen las invasiones a la propiedad privada en áreas rurales y urbanas.

Hay mucho por hacer, no solo en el campo de la generación de empleos, sino también en el de la educación, llamado a formar la mano de obra que demanda la nación.

La formación vocacional y técnica actual debe ser ampliada, especial, pero no únicamente con los jóvenes ya con edad legal para ingresar a la fuerza de trabajo, con lo cual se les brinda una oportunidad de superarse y generar ingresos, bien como asalariados o como microempresarios.

Los retornados han adquirido habilidades y destrezas en el extranjero que deben ser incorporadas.

El objetivo debe ser aprovechar y no desperdiciar nuestro capital humano con políticas inteligentes y solidarias, estratégicamente, para la supervivencia y bienestar como nación, en acciones mancomunadas entre los sectores público y privado.

El fortalecer un ambiente de cooperación y armonía entre trabajo y capital previene innecesarias tensiones y conflictos entre ambos sectores, claves para la producción de bienes y servicios, en alianza estratégica y creativa en el desarrollo humano y económico, con carácter permanente, en esfuerzo combinado y simultáneo para explorar salida a la actual condición macroeconómica; pero, paralelamente, garantizar la supervivencia de las mayorías de nuestra Honduras.

Hoy se hace una pausa a escala mundial para el merecido descanso, pero, además, para evocar las luchas proletarias por su dignificación y plantear, públicamente, sus aspiraciones y planteamientos clasistas. Solamente en unidad de propósitos, al unísono, podrán los trabajadores y los empresarios remontar la actual crítica situación de desempleo abierto y la informalidad laboral. Atrás deben quedar los enfrentamientos estériles e infecundos. Cuando se presenten conflictos entre trabajo y capital debe prevalecer el diálogo, las recíprocas concesiones, actuando, a partir de ahora, de manera creativa e inteligente.

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