Muy oportuno el recordatorio dirigido a la Corporación Municipal sampedrana por parte de la regional de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (CHICO), relativo a la protección de los terrenos aún disponibles en Cofradía y la colonia Rivera Hernández, destinados —al igual que el predio en Chotepe, que ya fue invadido— a la instalación de plantas de tratamiento de aguas residuales, en paralelo con la definición del alcantarillado sanitario. Se advierte que la concesión otorgada a la empresa Aguas de San Pedro vence en 2030, por lo que tales lotes deben ser traspasados, cercados y protegidos antes de que también sean ocupados ilegalmente.
Nuestra ciudad continúa sin haber logrado resolver el tratamiento de desechos líquidos, lo que significa un riesgo permanente para la salud de sus pobladores.
El alcalde Roberto Contreras y su equipo de colaboradores deben definir, con carácter prioritario, estrategias concretas, contando para ello con la asesoría de ingenieros sanitarios, para adoptar medidas que solucionen tal problemática de interés colectivo. Entre ellas están la actualización del Plan Maestro de Alcantarillado Sanitario y la gestión del financiamiento requerido para la construcción de las futuras plantas de tratamiento.
Simultáneamente, debe estudiarse la transición una vez que finalice la actual concesión: ¿será renovada? ¿Será adjudicada a otra empresa?
No debe ignorarse el hecho de que los ríos que cruzan la ciudad —Piedras, Bermejo, Blanco y Santa Ana— son crecientemente utilizados como desagüe de aguas negras, tanto por plantas industriales como por particulares, sin ningún tipo de tratamiento, lo que evidencia la vulnerabilidad y los riesgos permanentes para nuestra salud.
Así, a todos nos afecta tal creciente contaminación y no podemos ignorar el hecho de que pueden desatarse epidemias que pongan en peligro la salud de quienes habitamos la cabecera departamental de Cortés.
El recurso hídrico es un bien público; consecuentemente, garantizar su acceso y calidad resulta de vital importancia para la conservación de la vida en el planeta, al igual que la protección de bosques, suelos, flora y fauna, elementos integrantes de la biodiversidad, cada vez más degradada por la acción depredadora del hombre en su codicia por la obtención de riquezas instantáneas, sin reparar en los procedimientos empleados para tan nefasto propósito.
Garantizar el saneamiento básico y la preservación ambiental en San Pedro Sula trasciende cualquier coyuntura política o empresarial; es un compromiso ineludible con la salud colectiva y la dignidad de sus ciudadanos.
Permitir que la negligencia, las invasiones o la indiferencia destruyan los espacios destinados al tratamiento de nuestros desechos es condenar a la cabecera departamental a una crisis sanitaria insostenible.
La Corporación Municipal tiene ante sí la obligación histórica de actuar con firmeza, visión de futuro y la urgencia que demanda la protección de nuestro recurso más valioso. San Pedro Sula no puede seguir dándole la espalda a sus ríos ni al bienestar de las generaciones venideras.