Reingeniería del Ministerio Público

Investigaciones exhaustivas permitieron acusar tanto a civiles como a uniformados, transgresores de la ley, independientemente de su posición social y económica, sus nexos con el poder, sus grados de influencia

Uno de los principales logros del presidente Rafael Leonardo Callejas (1990-1994) fue la creación de una institución encargada de combatir la corrupción impune cometida en contra del Estado, en sus distintas modalidades, a fin de evitar que los delitos quedaran exentos de sanción penal, al igual que las violaciones a los derechos humanos ocurridas a lo largo de la década anterior y en el presente.

Como primer fiscal general fue nombrado un jurista con impecables credenciales profesionales y éticas: Edmundo Orellana Mercado, quien a lo largo de su desempeño en tal alto cargo demostró capacidad, integridad, valentía para combatir al crimen organizado y sus cómplices al interior del Gobierno. Supo escoger a un equipo de abogados compenetrados de su elevada misión.

Investigaciones exhaustivas permitieron acusar tanto a civiles como a uniformados, transgresores de la ley, independientemente de su posición social y económica, sus nexos con el poder, sus grados de influencia.

Obviamente, fue objeto de amenazas, represalias, calumnias por los delincuentes de cuello blanco y del crimen organizado, integrado por bandas de narcotraficantes, contando con aliados tanto en la administración pública local como con respaldos internacionales, sin lograr desviarlo de su objetivo patriótico.

Puede afirmarse, objetivamente, que su gestión ha sido la más relevante y trascendental hasta la fecha. Sus sucesores no mostraron el mismo grado de compromiso con la nación, lo que ha resultado en el progresivo debilitamiento institucional, la pérdida de la mística inicial de trabajo, el asesinato de fiscales íntegros comprometidos con la razón de ser del Ministerio Público, la reticencia del Poder Judicial para apoyar investigaciones en curso, evadiendo sus obligaciones.

Con el nombramiento del actual fiscal general Johel Zelaya se ha alcanzado el punto más bajo en su actuar, al demostrar evidente parcialismo político al momento de investigar y presentar denuncias ante los tribunales de justicia, prevaleciendo la selectividad y parcialismo a favor de personas del anterior Gobierno recién concluido para enfocarse en la persecución de compatriotas militando en la oposición, también en contra de autoridades electorales resistentes a la manipulación de resultados por parte del régimen, garantizando así el continuismo en el poder.

Acosos, persecuciones, hostigamientos han sido algunas de las tácticas por él utilizadas. Cuando se proceda a elegir a su sucesor debe realizarse un cuidadoso análisis de las credenciales de los candidatos a ocupar tan relevante cargo con el fin de iniciar la rehabilitación y saneamiento del Ministerio Público, hoy en estado terminal, y que su sucesor sea digno merecedor del puesto.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias