El Congreso Nacional aprobó este miércoles una moción para nombrar de manera interina al abogado Wagner Vallecillo en la presidencia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), tras considerar que la renuncia de Rebeca Ráquel Obando abrió un vacío institucional inédito dentro del Poder Judicial.
Durante la discusión en el hemiciclo, se expuso que nunca antes se había presentado un escenario en el que quien renuncia a la presidencia de la Corte conserve su condición de magistrada del pleno, lo que, a criterio de los congresistas, deja sin una figura clara que coordine la convocatoria de los magistrados para elegir a un nuevo titular.
En la exposición de motivos se señaló que los artículos 311, 312 y 314 de la Constitución de la República obligan al Congreso Nacional a garantizar la continuidad del Estado de derecho. Bajo ese argumento, se sostuvo que, aunque la presidencia de la Corte la escoge el pleno de magistrados y luego la juramenta el Congreso, la salida de Obando de la presidencia dejaba “acéfala” esa conducción de manera inmediata.
Uno de los puntos que más pesó en la moción fue precisamente la falta de una autoridad que convocara al pleno de magistrados. “¿Quién convoca a los magistrados? ¿Cómo se hace el pleno?”, se cuestionó durante la sesión, en la que se insistió en que alguien debía coordinar esos esfuerzos para que el Poder Judicial pudiera reunirse y tomar una decisión formal sobre su nueva presidencia.
Ante ese panorama, se presentó ante la Cámara una moción para nombrar como presidente interino de la Corte Suprema de Justicia al abogado Wagner Vallecillo, en sustitución de Rebeca Ráquel Obando. La propuesta incluyó instruirle que convoque al pleno de magistrados cuando lo estime necesario, a fin de que ese órgano elija a su presidente en propiedad.
Además, se planteó que, una vez que el pleno de magistrados adopte su decisión, esta sea remitida al Congreso Nacional para que se proceda con la ratificación y la toma de promesa de ley correspondiente.
La moción fue sometida a consideración del pleno legislativo, discutida y posteriormente aprobada a mano alzada, en medio de un ambiente de tensión política, intervenciones cruzadas y comentarios de diputados durante la jornada.
La decisión del Congreso busca dar una salida inmediata a la falta de conducción formal en la Corte Suprema de Justicia, mientras el pleno de magistrados define quién asumirá de manera definitiva la presidencia de ese poder del Estado.