Reestructurando la Enee

La crisis financiera de la ENEE sigue siendo uno de los mayores desafíos para Honduras. Expertos coinciden en que su saneamiento es urgente para evitar que continúe afectando las finanzas públicas y la economía de miles de familias

Reviste carácter urgente el impedir que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) continúe siendo un agujero negro en las finanzas públicas, con cantidades millonarias cada vez más onerosas, que contribuyen de manera significativa y crónica a la pobreza que golpea a dos terceras partes de nuestros compatriotas.

Múltiples estudios y recomendaciones, elaboradas generalmente utilizando criterios técnicos, han sido presentadas a efecto de lograr su rehabilitación integral.

El actual Gobierno, acertadamente, ha concluido que se trata de un problema de seguridad nacional que requiere de máxima prioridad en la agenda estatal.

Múltiples causales se han combinado para tal crisis, que van desde el hurto de energía, las deudas no canceladas por parte de instituciones gubernamentales y privadas, hasta el personal supernumerario que ha sido incorporado a la plantilla careciendo de calificaciones para el desempeño de funciones, nombrado por consideraciones familiares y políticas, no por capacidad comprobada.

Uno de los exgerentes de la Enee, doctorado en Ingeniería Eléctrica en Estados Unidos, en su momento presentó su ilustrada opinión, que vale la pena reproducir parcialmente, ya que contribuye con elementos de juicio, producto de su formación académica y experiencia acumuladas a lo largo del tiempo, como administrador y docente. Se trata de Luis Cosenza Jiménez.

El profesional expuso: “La Enee tiene dos retos muy serios. El más preocupante: debe agregar capacidad urgentemente para evitar racionamientos... El segundo reto es su situación financiera: necesita reducir gastos operativos, lo cual requiere agregar capacidad de generación de bajo costo. Además, debe mejorar su eficiencia, lo cual implica que debe facturar la energía que produce”.

“Para entender la gravedad de este problema es preciso recordar que la Enee compra a los generadores privados la energía que no factura; es decir, compra energía cara que luego ni siquiera factura... los privados utilizan combustible para producir dicha energía, lo que implica que estamos importando y pagando combustible caro para producir energía eléctrica que la Enee no factura, y por tanto nadie paga”.

Por su parte, el economista Martín Barahona ha recordado: “... que la generación, transmisión y distribución de energía sea un negocio en lo público y lo privado, de suma positiva, en lugar de un juego suma cero...”.

Dos criterios formulados por dos distinguidos compatriotas que deben ser analizados para incorporarlos a las estrategias conducentes al saneamiento de la empresa estatal.

El camino para la reestructuración de esta importante empresa ha iniciado. Queda esperar que todos los actores del sector guíen sus pasos en este proceso teniendo como único norte los beneficios para el pueblo hondureño.

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