Nuestro embajador en los Estados Unidos, Roberto Flores Bermúdez, se entrevista este tres de septiembre con altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos en el contexto de las gestiones diplomáticas iniciadas por el presidente hondureño, Nasry Asfura, con el Secretario de Estado, Marco Rubio, alrededor del TPS.
La premisa fundamental de la reunión es no separar a las familias y facilitar el traslado desde la Unión Americana a Honduras con la totalidad de los bienes adquiridos durante los años de estadía en esa nación norteamericana.
De ahí que la gestión de Flores Bermúdez tiene por objeto permitir que los compatriotas incluidos en el TPS reciban asesoría legal para determinar posibles vías migratorias, regularizar asuntos familiares y laborales pendientes y, de ser necesario, preparar el retorno ordenado, digno y seguro, manteniendo temporalmente las autorizaciones de empleo.
Recordemos que el Estatus de Protección Temporal, aprobado en 1990, se originó por una iniciativa del senador demócrata Edward Kennedy durante la administración del republicano George H. W. Bush.
Esto permitió a personas de distintas nacionalidades ingresar, obtener empleo o laborar por cuenta propia de manera legal, lo que facilitó que unos 55,000 compatriotas pudieran radicarse en Estados Unidos durante la vigencia de tal instrumento legal consensuado entre los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Fue con el fallo de la Corte Suprema del 25 de junio del corriente año que se permitió al presidente Donald Trump dar por terminada tal iniciativa humanitaria para migrantes de diversas nacionalidades, incluida la nuestra.
El Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (FOSDEH), en el documento Honduras ante el fin del TPS: riesgos de retorno y prioridades de política pública, advierte que “retornar no significa automáticamente reintegrarse... el retorno debe ser entendido como un proceso más amplio que el simple ingreso de una persona al territorio nacional”.
Proponen una transición ordenada con protección de la unidad familiar, sus ingresos y remesas mediante servicios financieros de bajo costo, junto a la reactivación de las oficinas municipales de atención a personas retornadas, con una reintegración que facilite oportunidades de empleo, acceso a servicios, mecanismos de protección social, posibilidades de emprendimiento, acompañamiento institucional y condiciones de seguridad.
Tal recepción de las y los tepesianos debe ser una respuesta conjunta del Gobierno, la empresa privada y la sociedad civil, en pos de una estrategia de reintegración sostenible que los proteja y fortalezca las capacidades territoriales, disminuyendo el riesgo de que el retorno se convierta en una fuente de vulnerabilidad.
Honduras está pendiente del resultado de la gestión de nuestro representante diplomático en Washington, Roberto Flores Bermúdez, de amplia experiencia durante su carrera profesional, que incluyó la titularidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores.