Tanto en el municipio de Arizona, departamento de Atlántida, como en el de Choloma, departamento de Cortés, se ha denunciado la existencia de supuestas empresas dedicadas a la captación de fondos de personas desprevenidas que sucumben ante la tentación de obtener ganancias elevadas en el corto plazo.
Tal es el anzuelo utilizado por personas inescrupulosas, lo que evoca lo ocurrido con la megaestafa promovida por Koriun Inversiones en distintas ciudades del país, que produjo millones de lempiras en pérdidas a miles de “accionistas”, carentes de la necesaria educación financiera para saber distinguir entre aquellos intermediarios financieros legalmente autorizados por la Comisión Nacional de Banca y Seguros (CNBS) para tal propósito y quiénes, al no cumplir con los requisitos exigidos, quedan desautorizados oficialmente.
Recién este ente ha emitido comunicación excitando al público a que verifique si cualquier empresa está o no legalmente autorizada para captar dineros de particulares accediendo a los canales oficiales: www.cnbs.gob.hn y publicaciones.cnbs.gob.hn.
La Corporación Municipal de Arizona ha advertido de la existencia de un esquema de captación de criptomonedas bautizado Wealvox, sin contar con la necesaria autorización oficial para tal efecto.
En Choloma, utilizando redes sociales y plataformas digitales, se promueven empresas fantasmas con los nombres de Unifin, Monovex y Cryptaespon, que igualmente ofrecen supuestos servicios de inversión, ahorro y captación de dinero, sin respaldo legal ni supervisión oficial.
Quienes confiaron cantidades en efectivo a Unifin pudieron constatar que al momento de cobrar las ganancias prometidas su sede se encontraba completamente vacía, habiendo sido abandonada con antelación por los estafadores de nuevo cuña, que, una vez más, se aprovechan de la inexperiencia del público en materia financiera para obtener jugosas ganancias y desaparecer súbitamente, eludiendo así la acción penal a que se hacen acreedores.
Hemos reiterado en este espacio editorial, y en repetidas ocasiones, la imperiosa necesidad de que la CNBS imparta cursos orientados al público respecto a la educación financiera, sabiendo diferenciar entre instituciones debidamente acreditadas para captación de fondos públicos y aquellas de fachada que persiguen la obtención de ganancias considerables en el menor tiempo posible, a expensas de personas que les confían sus ahorros con la esperanza de acrecentarlos con el pago de intereses superiores a los ofertados por la banca comercial.
Se suponía que tras la traumática experiencia sufrida por quienes sucumbieron ante el fraude perpetrado durante años por Koriun Inversiones no ocurrirían esquemas similares a partir de lo experimentado. Por desgracia, ello no ha ocurrido y nuevos o los mismos estafadores de ayer vuelven a la carga con total impunidad en su accionar delictivo, en el proceso aumentando sus ilícitas ganancias.
¿Hasta cuándo continuaremos presenciando tales fraudes en perjuicio de nuestros compatriotas?