El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aceptó la solicitud de Pakistán y decidió prorrogar por dos semanas el plazo que había dado a Irán para negociar un acuerdo que permita reabrir el estratégico estrecho de Ormuz y poner fin a las tensiones bélicas en la región.
En un mensaje publicado en su red social Truth, Trump afirmó: “Sujeto a que Irán dé su visto bueno a la apertura completa, inmediata y segura del estrecho de Ormuz, estoy de acuerdo en suspender el bombardeo y ataque contra Irán durante un periodo de dos semanas”.
La solicitud de aplazamiento llegó pocas horas antes del vencimiento del ultimátum a manos del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien ofreció que Teherán abriría el paso marítimo durante ese tiempo como gesto de buena voluntad y para favorecer la vía diplomática.
El anuncio se realizó apenas una hora antes de que expirara el plazo original, que estaba fijado a las 20:00 horas de Washington (02:00 del miércoles, hora peninsular española), momento en el que Trump había advertido sobre ataques contra infraestructura civil iraní y amenazas que calificaban de potencialmente catastróficas.
Horas antes, el mandatario había escrito en Truth que toda una civilización podría desaparecer si Irán no cedía, un mensaje que provocó críticas internacionales, incluido el rechazo del papa León, quien lo calificó de “inaceptable”. En Estados Unidos, más de cincuenta legisladores demócratas se pronunciaron a favor de invocar la Vigésimoquinta enmienda para declarar incapacitado al presidente.
Esta prórroga representa el quinto plazo que Trump otorga a Irán y la cuarta ocasión en que pospone su ultimátum. El primero se anunció el 21 de marzo, con la amenaza de bombardear instalaciones eléctricas iraníes, pero ya al día siguiente extendió el plazo cinco días, luego diez días la semana siguiente, y otros aplazamientos menores hasta llegar al de este martes.
Durante este periodo, el presidente estadounidense combinó advertencias con mensajes de apertura al diálogo, mencionando en varias ocasiones su intención de poner fin a la guerra, retirar tropas y delegar la reanudación del tráfico en Ormuz a los países usuarios.
El nuevo plazo da margen a la diplomacia mientras mantiene la presión sobre Teherán, dejando claro que cualquier incumplimiento podría reactivar la amenaza de ataques militares.