Nuestra Santa Madre

La Virgen de Suyapa nos acompañará a lo largo de la ruta, ofreciéndonos aliento y sustento.

El culto mariano centrado en torno a la Patrona de Honduras, la Virgen de Suyapa, posee tal poder de convocatoria entre nuestros compatriotas que incluso quienes han abandonado la fe católica —sea por haberse afiliado a otra religión o a ninguna— rectifican su decisión y retornan a la devoción original que inspira la Madre de Dios.

Año tras año, desde el norte, sur, centro, oriente y occidente, incluso más allá de nuestras fronteras, cientos de miles de fieles se desplazan desde sus respectivas comunidades hacia la imponente basílica, que gradualmente fue erigida gracias a donativos generosos. Ubicada en la original aldea indígena de Suyapa, a inmediaciones de la capital, constituye el punto focal de las peregrinaciones anuales.

Visitada por hombres y mujeres, jóvenes, adultos, ancianas(os), con un común propósito: agradecer favores recibidos, implorar su misericordia ante su Hijo y cumplir promesas formuladas.

En la multitudinaria asistencia de personas se codean el pecador con el inocente, el pudiente con el humilde, el poderoso con el indefenso, el civil con el militar, el letrado con el ignorante, en una impresionante convergencia de clases sociales que, durante el transcurso de los actos litúrgicos, olvidan sus diferencias políticas, culturales y étnicas para integrarse en común unidad de propósitos y fervor compartido.

La oportuna y solícita presencia de voluntarios(as) permite brindar asistencias diversas a las y los visitantes, agotados por los recorridos, hambrientos y sedientos, muchos de los cuales pernoctan durante horas nocturnas para recibir el alba, desafiando la inclemencia climática propia de la estación fría.

Que la Morenita se apiade de su pueblo, amparándonos y socorriéndonos en estos tiempos inciertos y violentos, que colocan en bandos opuestos a hombres y mujeres, olvidando que todos somos hondureños(as) antes que militantes de determinado partido o facción política.

Que sea Ella quien logre la definitiva reconciliación y el recíproco perdón, previa expiación y arrepentimiento por nuestras faltas, yerros y agresiones, causantes de daños y perjuicios al prójimo.

Que este 2026, que deja atrás un cuarto del siglo XXI, constituya el inicio de la necesaria y anhelada unidad para, de manera conjunta, iniciar la construcción de una patria por todas y todos compartida, humana, respetuosa de los derechos humanos, pacífica y fraterna. Queda, sin duda, un muy largo camino por recorrer, pero no olvidemos que todo viaje se inicia con un primer paso hasta alcanzar la meta final, con sacrificios, pero con la voluntad y decisión de continuar hacia adelante, sin importar caídas y desfallecimientos temporales que no deben hacernos desistir ni claudicar. La Virgen de Suyapa nos acompañará a lo largo de la ruta, ofreciéndonos aliento y sustento.

Redacción La Prensa
Redacción La Prensa
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LA PRENSA es el decano de los diarios impresos en Honduras y líder en audiencias en las plataformas digitales. Se fundó el 26 de octubre de 1964 en la ciudad de San Pedro Sula.

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