Más energía limpia, menos energía contaminante

El aumento en los precios de los combustibles y la energía eléctrica reabre el debate sobre la necesidad de avanzar hacia una transición energética en Honduras

Los precios del petróleo y sus derivados, al igual que el gas natural, continúan al alza, y esa tendencia puede llegar a ser permanente, aun después que la guerra en el Medio Oriente llegue a su fin. Adicionalmente, en nuestro país recién se ha oficializado un incremento del 10.49% a la tarifa eléctrica, elevando el precio promedio por kilovatio hora de L4.81 a 5.32, como consecuencia del incremento en el costo de combustibles importados.

Las presiones inflacionarias y las tasas de interés en la banca internacional han crecido, resultando más onerosa la contratación de préstamos.

Existen alternativas para -de manera gradual pero sostenida- ir convirtiendo la energía sucia en limpia: solar, eólica, biomasa, reemplazando los automóviles que usan gasolina y diésel por los activados con baterías eléctricas.

Dentro del contexto de la seguridad nacional resulta imperativo alcanzar la seguridad energética, sobre todo para naciones como la nuestra, que no posee yacimientos del “oro negro”. Igualmente, la seguridad alimentaria.

La energía sucia es altamente contaminante, provocando enfermedades respiratorias, dérmicas, oculares.

En esta conversión debemos solicitar al Gobierno de la República Popular China su cooperación y asesorías, habida cuenta que ese país con el que recién se abrieron relaciones diplomáticas, siendo actualmente el líder mundial en materia de energías no contaminantes, siendo el principal exportador de paneles solares y carros eléctricos.

Su experiencia acumulada no puede ser desestimada. Si recibimos respuesta positiva se habrá logrado reducir la gran asimetría existente en los intercambios comerciales con la segunda potencia global.

Ubicada Honduras en la zona tropical nos beneficiamos diariamente con luz solar, la que debe ser aprovechada al máximo. Algunas zonas rurales han sustituido el uso de leña y carbón por energía solar de manera exitosa, deteniendo la deforestación de los bosques, que provoca disminución en las fuentes hídricas aún existentes.

La actual coyuntura bélica resulta propicia para la gradual y progresiva conversión propuesta.

No debe continuar la autorización para importar vehículos automotores chatarra, ya descartados por las naciones en donde son fabricados por ser altamente contaminantes y con una vida útil corta por el uso.

Nuestras autoridades deben contar con una visión estratégica de emergencias, contentiva de diversas opciones a ser aplicadas en situaciones complejas como la que hoy experimenta la humanidad.

Toda acción, todo plan o estrategia a implementar debería ser ampliamente socializada y concertada con todos los representantes de la sociedad, y garantizar así su aplicación exitosa.

No tomar acciones podría profundizar la crisis, que ya ha comenzado a azotar a las economías de todos los países en el mundo.

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