Nuevamente, Estados Unidos e Israel han atacado a Irán, esta vez con mayor intensidad que el pasado año, con el propósito explícito de impedir que se convierta en otra nación con armamento nuclear y destruir su red regional de aliados, el “eje de la resistencia” existente, aunque cada vez más debilitado en Gaza, Líbano, Yemen, que promueve los intereses del Gobierno iraní en el Medio Oriente, en pos de la hegemonía regional en esa estratégica área del planeta.
¿Ocurrirá el cambio de régimen tal como lo desea Washington? Y si ocurre ¿dará paso a la guerra civil y a la insurgencia en contra de la posible presencia de tropas extranjeras de ocupación, tal como ocurrió en Irak?
El vacío de poder resultante tras la muerte del ayatola Khomenei, sucesor del clérigo Khomeini, causante de la instauración de la República Islámica en 1979 que derrocó a la monarquía que gobernó a la antigua Persia durante 2,500 años, ¿por qué fuerzas prooccidentales será llenado?Estas y otras interrogantes se plantean en esta coyuntura, en un intento por despejar la incertidumbre prevaleciente actualmente.
Creciente número de iraníes, víctimas de la masiva represión desatada en contra de las protestas populares, del deterioro en sus condiciones de vida, resultado de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, del autoritarismo e intolerancia del régimen teocrático clerical, desea la abolición de tal sistema político reemplazado por otro de carácter democrático, pacífico y representativo, dedicado al desarrollo humano interno.
Si Irán decide minar el estratégico Estrecho de Hormuz, por donde transita un 20% de la producción petrolera mundial, la consecuencia inmediata será el alza en el precio del “oro negro”, provocando un efecto multiplicador en el sistema económico global que evoca el ocurrido en 1973 tras el conflicto bélico entre países árabes enfrentados a Israel de nueva cuenta.
La decisión del presidente Trump de ordenar ataques masivos contra Irán ha sido cuestionado por el hecho que no solicitó autorización legislativa para tal efecto, explicando los motivos y objetivos de la ofensiva militar, tal como lo ordena la Constitución de su país, tampoco gestionó una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para contar con luz verde por parte de la comunidad internacional, actuando unilateralmente.
El cese inmediato de la guerra y el restablecimiento de la paz -efectiva y duradera- es el anhelo colectivo para dar inicio a la reconstrucción, tanto de la devastada franja de Gaza en Palestina como de Irán y Siria.