Más de una década después, miles de docentes siguen esperando que el Estado les pague el llamado crecimiento vegetativo, una deuda que arrastran distintas administraciones y que ahora ponen sobre la mesa ante el gobierno del presidente Nasry Asfura. Para el magisterio, no es una cifra abstracta: es dinero trabajado y no reconocido.
Desde 2012, la Secretaría de Educación adeuda más de 215 millones de lempiras a 2,937 maestros. En el camino, muchos fallecieron aguardando el pago y otros enfrentan hoy enfermedades y limitaciones económicas mientras el compromiso estatal continúa sin saldarse.
Entre los afectados está Martha Lazo, maestra jubilada. A sus 63 años padece diabetes tipo 2, hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, hipertiroidismo e hígado graso.
La docente laboró en el sistema educativo público durante más de 32 años. Según expone, el Estado le adeuda cerca de 52,000 lempiras.
“Estoy comprando casi el 60% del medicamento y no he comprado un medicamento esta semana porque vale 1,300 lempiras para mantener controlada la diabetes”, dijo Martha Lazo.
Erick Hernández, portavoz de los maestros, explicó que el pago por crecimiento vegetativo forma parte de la deuda histórica que el Estado mantiene con miles de docentes.
En el marco del Estatuto del Docente Hondureño, el crecimiento vegetativo se entiende como el aumento de horas clase o plazas docentes que se generan cuando el sistema educativo amplía su cobertura. Esto ocurre, por ejemplo, cuando crece la matrícula estudiantil, se abren nuevas secciones, se amplían jornadas o se crean centros educativos.
No se trata de un ajuste discrecional, sino de una necesidad derivada del propio crecimiento del servicio educativo público. Aunque el Estatuto no ofrece una definición textual del término, su aplicación práctica y el reglamento lo vinculan con la obligación del Estado de reconocer y remunerar esas nuevas horas de trabajo.
Es decir, cuando el sistema demanda más docentes por expansión natural, esas horas deben presupuestarse y pagarse conforme al régimen salarial vigente, respetando los derechos adquiridos dentro de la carrera docente.
En la práctica, el crecimiento vegetativo ha sido un punto recurrente en debates presupuestarios y reclamos gremiales, especialmente cuando existen retrasos en la asignación o pago de esas horas adicionales.
Para el magisterio, no es solo un término técnico: representa la garantía de que el aumento en la carga académica, producto del crecimiento educativo, no recaiga sin compensación sobre los docentes.