Devolución de préstamos no ejecutados

El ministro de Agricultura y Ganadería, Moisés Molina, reveló que Honduras dejó de ejecutar 140 millones de dólares en préstamos y donaciones destinados al sector agrícola

Las declaraciones vertidas por el actual ministro de Agricultura y Ganadería (SAG), Moisés Molina, dan cuenta de que el actual gobierno debió devolver préstamos y donaciones provenientes tanto de naciones amigas como de organismos internacionales de crédito por un monto de 140 millones de dólares, ya que la administración presidida por Xiomara Castro no los ejecutó en su totalidad en los plazos estipulados. De hecho, apenas se dio un 3% de avance en campo.

De haberse ejecutado, al menos cinco mil familias campesinas se hubieran beneficiado de diversas maneras para incrementar la producción de alimentos: brindando tecnología agrícola, reservorios hídricos, maquinaria, riego.

Adicionalmente, advirtió que la prolongada sequía que afecta a nuestro país puede prolongarse hasta enero e incluso hasta mayo del año próximo, ante la escasez de lluvias, lo que apunta necesariamente a una mayor importación de granos básicos: maíz y arroz ante el evidente descenso en las cosechas locales.

La producción de leche y derivados igualmente se contraerá, afectando particularmente a la niñez.

La ausencia de ejecución del Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la República y de proyectos específicos fue una constante durante el gobierno anterior, demostrando su ineptitud, ausencia de coordinación entre las distintas dependencias gubernamentales para hacer frente a objetivos comunes y la carencia de experiencia ejecutiva previa.

Toda esta deprimente realidad se debe a que, para la contratación de personal, tanto a nivel ministerial como de mandos intermedios, el criterio de selección no fue ni la competencia profesional ni el poseer valores éticos. Por el contrario, la lealtad incondicional, los nexos familiares, la adulación y el servilismo prevalecieron en la contratación del recurso humano.

Pudo haber sido un gobierno de integración nacional, tal como lo indica nuestra Constitución Política, lo que de haber ocurrido hubiera incrementado la credibilidad de tal régimen ante la ciudadanía y de cara a las elecciones. Jamás se tuvo en mente tal curso de acción, resultando en la aplastante derrota en los comicios realizados el pasado noviembre, en que el rechazo colectivo se tradujo en un contundente voto de castigo y repudio.

El actual gobierno debe aprender de lo ocurrido durante el cuatrienio anterior y derivar lecciones que permitan evitar cometer y perpetuar las mismas desviaciones, fallas, equívocos cometidos, sea por acción u omisión.

Ya se le ha señalado que no se están ejecutando fondos asignados para su ejecución por parte de diversas dependencias estatales, lo que constituye una puntual y oportuna advertencia para descartar la modorra y proceder de inmediato a su cumplimiento, pero en proyectos verdaderamente productivos y realistas, no en incrementos salariales, viajes innecesarios, decoración de oficinas, dietas y viáticos.

Debe prevalecer un sentido de la realidad actual, nacional e internacional, que apunta hacia escenarios de contracción económica como resultado de conflictos bélicos que a su vez están nuevamente provocando alzas significativas en los precios del petróleo y sus derivados, causando múltiples repercusiones en la economía global y en el costo de vida, con el consiguiente deterioro en el desarrollo humano.

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