Este centro urbano que creció rápida y caóticamente, merced al auge y expansión de la industria maquiladora que generó miles de empleos que motivaron a compatriotas de distintas regiones a desplazarse hasta esa ciudad, hoy se encuentra experimentando una severa crisis laboral debido al cierre de maquilas, algunas de las cuales emigraron a otras naciones vecinas que ofrecen seguridad jurídica, mayores incentivos fiscales y moderna infraestructura, en contraste con la encontrada en nuestro país.
El crecimiento demográfico de Choloma, al igual que el experimentado en Tocoa, significó su creciente importancia como mercados productores y consumidores.
La época de las vacas gordas está llegando a su final, aumentando el desempleo femenino y masculino, con el consiguiente impacto en el nivel de vida de ellos y sus familias.
Angustia e incertidumbre afectan la salud física y mental de los hoy en paro forzado.
La directora ejecutiva de la Cámara de Comercio e Industrias de Choloma brindó estas cifras: “La maquila genera un 60% del empleo, el comercio un 40%...”.
De las 275 maquilas existentes en 2020, actualmente solamente quedan 70. La pérdida de puestos de trabajo comprende 60,000 plazas en el valle de Sula, de las cuales el 40% corresponden al municipio cholomeño.
Como estrategia de supervivencia ha crecido el sector informal de la economía y la apertura de microempresas; no obstante, enfrentan la ausencia en la vigencia de legislación que estimule su crecimiento, incluyendo dispensa en el pago del impuesto sobre la renta durante cinco años, al igual que tasas municipales y retenciones, medidas que si bien están incluidas en el ordenamiento legal, no se ponen en práctica en su totalidad, afectando la efectividad de las mipymes.
El hecho de que están creciendo semanalmente los precios de los combustibles, alimentos, fertilizantes, medicamentos, transporte, agrega otra variable negativa en el costo de vida de los hondureños, ante el conflicto bélico en el Medio Oriente. Ya estamos experimentando el impacto de la espiral inflacionaria, cuando menos durante el resto del presente año.
A este panorama sombrío debe agregarse que miles de pobladores en Choloma han sido afectados por la megaestafa perpetrada por Koriun, supuesta entidad financiera que atrajo a compatriotas carentes de adecuada información con el anzuelo de que devengarían periódicas tasas de intereses por encima de las ofrecidas por el sistema bancario nacional.
Las víctimas, los “inversionistas”, han sufrido fuertes pérdidas, sin visos de lograr recuperar cuando menos los dineros en mala hora confiada a delincuentes, cuyos autores intelectuales disfrutan de riquezas mal habidas, sin conocerse su identidad.
La recuperación económica de Choloma, Villanueva y otras ciudades del departamento de Cortés pasa por la diversificación y capacitación empresarial para intentar recuperar su otrora auge, al menos parcialmente.
Tal es la actual realidad socioeconómica de Choloma en particular y Honduras en general.