Iniciamos el año con noticias muy fuertes que han sacudido la opinión pública y que abonan a la ya marcada polarización mundial.
Hay argumentos a favor y en contra de lo sucedido en Venezuela y de la incertidumbre que marca el fin de la era Maduro, no solo para el hemisferio, sino para el mundo entero.
No es necesario dar mayores detalles de lo acontecido, que puede encontrarse fácilmente replicado en redes sociales, con comentarios y análisis de todo tipo.
Lo cierto es que una noticia tan fuerte, con tanto impacto en la política internacional, también tiene sus consecuencias no solamente en el escenario local, sino también en la vida de cada persona.
Todo parece indicar que la incertidumbre ha echado raíces y seguirá estando con nosotros, planteando desafíos no solo para los países, sino para las organizaciones y las personas.
El primer desafío es el análisis constante del contexto, especialmente en un mundo marcado por el acceso a la información de toda índole, el uso de la inteligencia artificial para crear y propagar noticias falsas cada vez más creíbles (“deep fakes”).
Hoy más que nunca se hace indispensable acudir a fuentes confiables; en ese sentido, los medios tradicionales, que ahora se encuentran en versión digital, adquieren una nueva relevancia.
Mantenerse en estado de alerta permanente puede tener un efecto nocivo en la salud mental, provocando un estrés constante y el consecuente desgaste.
Allí es donde viene otro gran desafío: estar al tanto de lo que sucede en el mundo y en el entorno no debe alejarnos de la vida personal.
El bienestar personal pasa por entender las situaciones que están bajo nuestro control y cuáles escapan por completo de nuestra posibilidad de acción.
En otras palabras, implica desarrollar sabiduría, que nos permita actuar en el día a día con mayor claridad.
El 2026 no da mucho lugar para hacer planes de largo plazo, más bien nos reta a ser flexibles y adaptables a diversas circunstancias, sin perder los principios y las creencias que dan consistencia a la forma de actuar.
Es un año que nos invita a ejercitar la humildad para reconocer que es indispensable aprender constantemente y desarrollar nuevas habilidades para participar en un mundo que convive cada vez más con la inteligencia artificial.
Este es un tiempo para buscar fortalecernos como personas, para enfrentar un mundo cada vez más hostil, en el que las palabras groseras e hirientes siempre corren el riesgo de convertirse en violencia física.
El 2026, que ahora nos parece indescifrable, es un momento para buscar la fortaleza espiritual, que abre la puerta a la paz personal. Para continuar en el camino, seamos flexibles, actuemos con sabiduría y humildad, manteniendo siempre la fe.