Fue sorpresa para el veterano guía turístico Saúl Molina saber que el mochilero que caminaba a su lado traspasando la frontera entre Honduras y El Salvador en la remota aduana de Pasamonos era nada menos que el ministro de Turismo de Canadá. Ambos coincidieron en que la mejor manera de promover turismo es conocer directamente el alma de los pueblos.
Años atrás, Molina había sugerido a una ministra de Turismo de Honduras que cogiera su mochila y, sin identificarse como funcionaria, se enrolara en un “tour” de 21 días que eventualmente recorre Centroamérica. Ella contestó que no sería conveniente dejar acéfala la oficina por tanto tiempo, aunque bien pudo haber delegado funciones en la segunda persona al mando, tomando en cuenta que el “tour” sería parte de su trabajo, no un paseo de placer.
El caso es que no basta con que el funcionario de Turismo exalte, en los noticieros y foros, todo el potencial que tiene el país para atraer visitantes con la consiguiente derrama económica que esto produce. Mejor sería que se mezcle con turistas para conocer sus reacciones e impresiones, mientras recorren la geografía nacional.
Ha sucedido que, después de bajar del avión, el visitante de repente se interese por ver cómo funciona una granja en Honduras porque en su país los animales de corral solo los ven en imágenes.Tuvimos la oportunidad de conocer, en El Salvador, la Ruta de las Flores, una carretera que une a Santa Ana con Sonsonate, llamada así porque a ambos lados de la misma florecen bugambilias (conocidas como napoleones en nuestro medio) de diferentes colores que fueron cultivadas sin fines turísticos, sino para que sirvieran como cerco natural a las propiedades del sector. Sin embargo, deslumbran a los extranjeros que van a destinos turísticos previamente programados.
En Honduras existen también lugares que no están registrados como centros de recreación, pero que los experimentados guías como Saúl Molina, que recogen turistas en los aeropuertos, pueden identificar a lo largo de la ruta que recorre el turista. Sabe que a los turistas les gusta detenerse a escuchar a un fabricante rudimentario de adobes, observar a los corteros de café o a los ordeñadores, pero que también les gustaría ver flores en vez de promontorios de basura a la orilla de las carreteras.
La profesionalización de guías también es indispensable para incrementar el flujo de turistas al país. La administradora hotelera Kenia Colindres considera que hay que abrir más espacios para la actualización del profesional de turismo y aprovechar las redes sociales como instrumento de trabajo, ya que existe mala percepción en cuanto a la estrategia para explotar este rico renglón.