Trump debe respeto al Papa

Las tensiones políticas y religiosas marcan un nuevo episodio de debate internacional en torno a la guerra y el papel de los liderazgos mundiales

Trump parece un luchador iracundo que se autojustifica mostrando no necesitar apoyo de nadie. Que todo lo puede. Entrando en conflicto con la historia de Estados Unidos, que confirma que no puede ir a la guerra sin el apoyo de sus aliados. Esta vez, Trump no los tiene a su lado. Y en vez de cultivar amistades irrespeta a las que sus líderes no piensan igual que el presidente de los Estados Unidos.

Las alianzas son entre los Estados, pero interviene la población, que, en este caso -por la forma y los implicados en la guerra contra Irán- no goza del respaldo de la opinión pública. Y menos cuando Trump quiere forzar el apoyo de sociedades, que, en algún momento anterior, les ha faltado el respeto. Y más cuando les niega el derecho de tener su propia visión de las cosas y la forma de defender sus intereses.

Pero donde más se ha equivocado Trump es en su ataque a León XIV. El Vaticano es uno de los Estados con más relaciones diplomáticas del mundo. El papa es, además de gobernante del Vaticano, el líder de una comunidad influyente de más de 1,200 millones de feligreses. La palabra de su líder, el papa León XIV, es escuchada y aceptada con respeto por más de la mitad de los habitantes del planeta. Y la predica suya siempre se orienta hacia la paz, el rechazo de la guerra, privilegiando el diálogo entre las naciones. Es decir, el Evangelio de Jesucristo, que han hecho suyo los católicos, los ortodoxos y una parte de los evangélicos de Europa, América y los Estados Unidos. Una parte de estos, es cierto, apoyan la guerra contra Irán y al presidente Trump.

Los católicos no apoyan esa guerra. No tiene nada que ver con quien sea el contendiente. La oposición es a la guerra, a la muerte y la violencia. El papa en ningún momento ha defendido a Irán y sus derechos para tener o no armas nucleares. Esa no es tarea del líder mundial de los católicos. Su palabra busca la concordia, el diálogo y la civilización porque la guerra -aunque sea útil para algunos intereses económicos- no cuadra con las enseñanzas de Jesús, que predicó el amor al prójimo y el respeto por la vida. Él mismo entregó la suya -según la teología católica- en pago de los pecados del mundo y como expresión de amor.

De allí que los ataques de Trump a León XIV son injustificados y antipolíticos. Un exabrupto que tendrá que explicar a sus electores. Las guerras no solo se ganan en los campos de batalla, sino que en el interior de las sociedades. Sin duda, los católicos y los evangélicos de los Estados Unidos menos inclinados hacia la derecha dejarán de apoyar electoralmente a un partido y a un movimiento que no respeta sus valores y, además, quiere imponer su voluntad y dominio, incluso coartando el derecho a la libre expresión de sus visiones religiosas.

Fuera también han condenado los ataques de Trump en contra de León XIV. Meloni, de Italia, le ha negado respaldo en esta cuestión. Las conferencias episcopales del mundo han levantado su voz, respaldando al papa. Incluso se ha rechazado el concepto de Vance al delimitar sus prédicas al tema moral, ya que expresan una visión estrecha de lo que es la moral. Lo más inmoral es matar a otra persona, sin importar la consideración que se maneje en cualquier parte del mundo. Y además porque la Iglesia es libre. Predica contra la muerte y la violencia. En favor de la vida.

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