Tragicomedia

Hasta el momento la mayoría no ha cumplido con el requisito establecido de apertura de una cuenta diferenciada según la Ley de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización a Partidos Políticos.

  • Actualizado: 26 de febrero de 2025 a las 00:00 -

Ya empieza a sentirse el ambiente festivo de las elecciones. Parece que estuviéramos en feria. Ya la ciudad se está embelleciendo con afiches, fotos, pósteres de los candidatos.

En cada pared, muro, roca, poste y árbol de principales calles y avenidas. Y ya están exponiendo en entrevistas porque ellos son los mejores en la escena política. Palabras, palabras, palabras, solo palabras. No tienen una historia de servicio público comprobada en sus comunidades, con obras demostradas que soporten un escrutinio.

Varios de ellos van por otra reelección. Son L90,000 mensuales más viáticos y extras por asentir en todo lo que la línea partidaria ordena. Dinero fácil. Y si no van también les pagan. La mayoría son primerizos sin ninguna experiencia en esas lides y se limitan a copiar lo que hacen los “líderes”.

Hasta el momento la mayoría no ha cumplido con el requisito establecido de apertura de una cuenta diferenciada según la Ley de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización a Partidos Políticos y Candidatos, con el objetivo de garantizar transparencia en el manejo de los recursos de campañas políticas. En esta cuenta, los candidatos deben registrar todos los fondos provenientes de financiamiento público y privado, según el artículo 11 de la normativa.

Según datos publicados, hasta el 15 de febrero, apenas 2 de cada 10 precandidatos a cargos de elección popular (21%), han abierto la famosa cuenta bancaria, es decir 1,233 de 5,871.

Y a nivel de candidatos a la presidencia solo 6 de 10 han cumplido. Y estamos a días del proceso electoral primario. Obviamente no cumplirán y aún así participarán.

¿Y entonces? ¿Si no cumplen la ley en condición de candidatos, cómo tienen el valor moral de pedir el voto? Estas son las actuaciones por las que no son dignos de confianza. Ofrecen virtuosidad de acción, se venden inmaculados, pero son cínicos y manipuladores.

¿Cómo nos pueden convencer que si resultan electos cumplirán la promesa de acabar con la corrupción, el partidismo, el nepotismo, o solo se acomodarán en sus asientos y levantarán la mano siguiendo los dictados de los dueños de sus partidos?. ¿Tendrán el valor de confrontarlos en beneficio del país?. Nadie les cree.

La propaganda electoral es vergonzosa, de mal gusto, ridícula, dirigida a los más tontos en la escala de inteligencia. Así nos conceptúan, ¡tontos!

Esta es una tragicomedia que se repite cada cuatro años, donde no sabemos si reír, llorar, rezar o salir despavoridos.

¡Resiste Honduras!

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