Sinvergüenza

  • Actualizado: 11 de agosto de 2026 a las 00:10 -

Hay que ser extremadamente descarado para irse a tomar fotos a Nueva York como el “mejor alcalde de Centroamérica” mientras San Pedro se nos cae a pedazos. Roberto Contreras acaba de recibir un cuadro dorado entregado por la XXVI Cumbre Latinoamericana y dice la alcaldía que evaluaron a casi 40 alcaldías, portales de transparencia, indicadores y encuestas. Menos mal, porque da miedo pensar que el jurado había venido a darse una vuelta por aquí. Uno que es metido se pregunta qué evaluaron en Manhattan.

¿La crisis de basura que no soluciona o sus shows en redes? ¿La demanda de L1,000 millones de Sulambiente? ¿O la planilla de 69 asesores que nos cuesta L2.2 millones al mes, con 59 abogados listos para apagar incendios? Porque mientras allá le aplaudían entre copas, en Honduras el Ministerio Público le mantiene abiertas 10 líneas de investigación por delitos que van desde fraude y lavado hasta trata de personas y enriquecimiento no justificado.

Claro, investigar no es condenar, pero tampoco es para andar presumiendo un diploma de santidad. Si en la Gran Manzana supieran un poquito de la realidad sampedrana, ese premio vendría con mención de honor en teatro.

Seguro el jurado no se enteró del escándalo de los L45.5 millones en contratos viales inconclusos, donde acusaron a su yerno, Steve Fajardo -quien recién logró un sobreseimiento provisional-, ni del supuesto tráfico de influencias con empresas de sus familiares, ni de las compras de tortillas a L4 y banquetes sobrevalorados.

A eso sumémosle los choques con vendedores, sus huelgas de hambre mediáticas, amenazar con entregarse a la Fiscalía y retractarse en menos de 24 horas, o la fijación por inaugurar vados en zonas de alta plusvalía financiados con donaciones opacas. A lo mejor debemos actualizar el concepto de excelencia municipal.

Tal vez “Mejor Alcalde” no significa tener la mejor Alcaldía, sino ser el mejor para conseguir un premio mientras tiene una montaña de explicaciones pendientes... pero bueno. Felicidades al alcalde por su galardón. Lástima que los diplomas dorados no borren los expedientes en la Fiscalía ni paguen la fianza de los allegados. El problema es que aquí, en el lodo y la basura, vivimos los sampedranos, no los ilustres miembros del jurado.

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