Durante años hablamos de la brecha digital como si el gran desafío fuera tener o no tener internet. Los datos más recientes del INE y de Le Vote obligan a ver más adelante, porque en San Pedro Sula la conectividad ya dejó de ser novedad y empieza a convertirse en parte de la vida económica. Cerca del 86 % de la población de cinco años o más tuvo acceso a internet en los últimos tres meses, por encima del promedio nacional, y entre quienes están conectados alrededor del 96 % lo utiliza diariamente.
Pero lo verdaderamente interesante para quienes hacemos empresa no está en saber cuántas personas tienen internet, sino en entender qué hacen cuando se conectan. Entre los internautas sampedranos, aproximadamente 24 % utiliza internet para realizar compras, 26 % para operaciones bancarias, 14 % para actividades laborales y cerca del 5 % para crear contenido. Son cifras que, en varios casos, superan ampliamente el promedio nacional y muestran algo importante: el consumidor sampedrano ya no está entrando a internet únicamente para entretenerse, conversar o mirar videos; también está moviendo dinero, trabajando y tomando decisiones de consumo.
El estudio de Le Vote de agosto pasado, aporta otra fotografía interesante. En San Pedro Sula, alrededor del 90 % utilizó WhatsApp el día anterior, 73 % TikTok, 70 % Facebook, 44 % YouTube y 34 % Instagram. Dicho de una manera más sencilla: el cliente ya está en el teléfono y pasa buena parte de su día ahí. Sin embargo, solamente alrededor del 18 % manifestó haber comprado productos o servicios directamente a través de redes sociales durante los últimos seis meses, un dato que merece más atención que alarma, porque las mediciones del INE y Le Vote preguntan cosas distintas.
Lo que posiblemente estamos viendo es una brecha nueva: mucha presencia digital, mucha audiencia y bastante actividad económica en internet, pero todavía espacio para mejorar la conversión. Una empresa puede tener miles de seguidores, responder mensajes por WhatsApp y publicar todos los días, pero eso no significa necesariamente que sepa cuántos contactos terminan comprando, cuántos abandonan antes de pagar, quién vuelve a comprar o cuánto representan realmente los canales digitales dentro de sus ingresos.
A eso podríamos comenzar a llamarle brecha de conversión digital: la distancia entre tener consumidores conectados y tener empresas capaces de convertir esa conectividad en ventas, información, productividad y mejores procesos. Y ahora se agrega una nueva variable, la inteligencia artificial, que ya comienza a formar parte de los hábitos de una porción creciente de la población. A nivel nacional, Le Vote encontró que 26 % de los adultos ha utilizado alguna vez herramientas de IA.
San Pedro Sula ya dio buena parte del salto digital como mercado; probablemente el siguiente gran desafío no sea conectar más consumidores, sino lograr que nuestras empresas entiendan mejor cómo compran, cómo se informan y cómo están cambiando. La pregunta ya no es si San Pedro Sula es digital, sino si sus empresas están avanzando a la misma velocidad que sus clientes.