Desde hace varios días, las redes sociales digitales han puesto su enfoque en el fenómeno “therian”, entendido como personas que, aun siendo conscientes de su condición humana, sienten que su esencia pertenece a otra especie. Se trata de personas que asumen la identidad de un animal; es decir, que no solamente se disfrazan, sino que se sienten de esa manera, de acuerdo con información que circula en la web.
Es imposible pasar de largo de las imágenes reproducidas millones de veces sobre jóvenes con máscaras, caminando en cuatro patas y asumiendo el comportamiento usual de caninos, felinos, osos, mapaches, ciervos y aves, como los “theriotipos” más recurrentes. Se trata de un fenómeno “transespecie”, especialmente juvenil, en entornos urbanos y suburbanos, que utiliza las redes sociales como su principal espacio de socialización y expresión.
Más allá del asombro inicial, de los chistes y burlas, habría que revisar qué hace posible que hoy por hoy el tema “therian” abarque espacios en conversaciones reales y digitales, alimentándolo y fortaleciéndolo.
Porque este fenómeno, como otros especialmente impulsados por jóvenes, es una provocación simbólica que busca desafiar las expectativas sociales y las normas de comportamiento; es decir, que es una forma de visibilizar un conflicto latente.
Desde esa perspectiva, el fenómeno “therian” es la exposición de un vacío existencial, la revelación de una falta de atención al ser humano desde una forma integral -física, psicológica y espiritual- un llamado de ciertos grupos generacionales hacia un mundo del que no se sienten parte. Aun cuando la primera impresión sobre este tema sea el de la burla, de lo absurdo, de la falta de autoridad desde el hogar y luego en el plano ciudadano, también es una señal de los grandes vacíos que provoca la falta de atención y de comprensión, tan humanas, que no pueden ser llenada por la conexión digital permanente.
Desde el plano espiritual, especialmente para quienes creemos en la existencia de Dios, como ser supremo creador de todo, la identificación “therian”, palabra de raíces griegas que significa “bestia” o “animal salvaje”, es un rechazo a la condición humana dada por el creador, que nos hizo “a su imagen y semejanza”. Más allá de una tendencia es un fenómeno que puede ser atractivo para algunos jóvenes, pero al mismo tiempo es un desafío mucho más profundo.
El diálogo sobre este tema es indispensable, para que las nuevas generaciones comprendan a qué pueden estar expuestos. Por supuesto, también puede estar presente la Teoría de la Agenda Setting o del establecimiento de la agenda, que señala que los medios -ahora especialmente las redes sociales- no nos dicen cómo pensar, pero sí en qué temas pensar y, habiendo tantos temas graves en el mundo, probablemente allí encontremos más explicaciones; sin embargo, ese sería objeto de otro análisis.
Por ahora, más nos vale analizar más en lugar de reproducir información sobre este fenómeno, cayendo en la provocación y logrando su objetivo.