Prioridades

  • Actualizado: 23 de junio de 2026 a las 21:03 -

Hay una forma particularmente cruel de gobernar una ciudad: invertir donde ya existe desarrollo y repartir entretenimiento donde abundan las necesidades.

En San Pedro, las obras más ambiciosas, costosas y visibles suelen aparecer en los sectores de mayor desarrollo económico. Allí se construyen puentes, se amplían vías, se ejecutan proyectos de alto impacto y se anuncian inversiones que transforman el entorno urbano. Mientras tanto, en muchos barrios populares, los vecinos siguen esperando respuestas a problemas mucho más básicos: calles destruidas, drenajes insuficientes, inundaciones recurrentes, falta de alumbrado y servicios públicos deficientes, y esa diferencia no es accidental, es una cuestión de prioridades.

A los sectores acomodados se les entregan obras que incrementan la movilidad, la plusvalía y la calidad de vida. A los sectores populares, con demasiada frecuencia, se les ofrecen espectáculos, carnavales, conciertos y actividades recreativas. Como si la diversión pudiera sustituir la infraestructura. Como si una fiesta fuera una respuesta aceptable para quien camina entre calles intransitables cada vez que llueve. Se inaugura una tarima para evitar inaugurar una solución.

Se organizan festividades para que durante unas horas nadie hable de las calles destruidas. Se entrega entretenimiento donde debería entregarse desarrollo. No se trata de estar en contra de los carnavales. Se trata de entender que una alcaldía no existe para administrar fiestas. Existe para resolver problemas.

Una ciudad seria no utiliza el entretenimiento como compensación por el abandono. Una ciudad seria lleva primero infraestructura, servicios y oportunidades. Lo demás viene después. Eso revela prioridades profundamente equivocadas.

El verdadero desarrollo no consiste en embellecer las zonas que ya cuentan con ventajas. Consiste en llevar oportunidades, infraestructura y dignidad a los sectores que más las necesitan, y mientras las obras continúen concentrándose donde ya existe desarrollo será inevitable que muchos sampedranos concluyan que la administración municipal no está gobernando para toda la ciudad, sino para las vitrinas que mejor lucen en una fotografía.

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