Más acciones, menos discursos

Los jóvenes son un tercio de la población hondureña; sin embargo, no podemos hablar de una sola juventud, sino de muchas, porque las brechas entre juventudes urbanas y rurales son evidentes, en oportunidades de educación, empleo, ingresos...

  • Actualizado: 12 de julio de 2026 a las 22:38 -

Ellos, dos jóvenes líderes hondureños, no titubearon ni un momento en expresar sus inquietudes y ser firmes en sus planteamientos. Quieren más acciones y menos discursos.

No es una postura antojadiza, sino que responde a una realidad concreta, que habíamos escuchado en una presentación previa: La población joven en Honduras es de 3.27 millones de personas, equivalente al 33.7% de la población total del país, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, INE.

Los jóvenes son un tercio de la población hondureña; sin embargo, no podemos hablar de una sola juventud, sino de muchas, porque las brechas entre juventudes urbanas y rurales son evidentes, en oportunidades de educación, empleo, ingresos, acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones, TICs, y por supuesto, a la salud.

Estábamos en el foro organizado por el Fondo de Población de Naciones Unidas, UNFPA Honduras, en Tegucigalpa, con motivo del Día Mundial de la Población, que se conmemora cada 11 de julio.

La cooperación internacional al desarrollo permitía aquél encuentro valioso en el que pudimos escuchar de primera mano cuáles son los desafíos, las vivencias y las demandas de los jóvenes de Honduras, a través de dos de sus voceros.

Los escuché con admiración, porque si hay algo sobresaliente de los jóvenes de la actualidad es que parecen no tener miedo de decir lo que piensan y dar a conocer sus demandas. Confieso que cuando tuve esa edad, no era tan firme. Había motivos para que Floricelda Gómez, del Consejo Asesor de Juventudes del UNFPA, y Daniel Antonio Norales, de Go Joven Honduras, estuvieran allí.

Desde mi propia perspectiva, la de la empresa privada que ha decidido asumir su rol en el desarrollo, a través de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y la Sostenibilidad, identifiqué que aquella oportunidad de escuchar activamente era un importante regalo para ampliar nuestra visión sobre la realidad del país.

Todos los sectores tenemos la responsabilidad de crear las condiciones para que el país, que aún se encuentra en el bono demográfico en el que la mayoría de la población es joven y productiva, pueda alcanzar mayores niveles de desarrollo.

Ningún sector por sí solo, ni siquiera el Estado, es capaz de asumir por completo los desafíos que enfrenta la juventud hondureña. Se requiere la articulación de esfuerzos, a través del acercamiento en un clima de confianza, que actualmente puede lograrse cuando la cooperación al desarrollo es quien convoca.

No se trata de que la hondureñidad no sea capaz de dialogar y diseñar su propio destino, sino de la necesidad de crear las condiciones para dar el paso desde la exposición de motivos hacia los acuerdos.

Para lograrlo, hay que recuperar la confianza que ha sido minada por décadas y heredada así a las nuevas generaciones, de enfocarnos en las soluciones urgentes que nos involucran a todos, por encima de las diferencias. No es poca cosa lograr que el diálogo respetuoso y firme dé paso a las acciones.

Entre las incertidumbres de la vida actual, me quedo con la certeza de que en Honduras hay jóvenes valiosos que merecen muchas oportunidades y con ellos, hay esperanza, hay posibilidad de cambio... y también hay futuro.

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