La ley del talión en vigencia

El caso de Christa Pike vuelve a poner en debate la pena de muerte y los límites de una justicia que busca castigar lo inhumano

  • Actualizado: 05 de octubre de 2026 a las 00:00 -

Normalmente, cuando escuchamos o leemos la palabra “verdugo”, nos imaginamos a un hombre enorme, corpulento, con la cara cubierta y muy poca piedad. Hasta hace muy poco, esa era más o menos la realidad de las personas encargadas de quitarle la vida a alguien de manera “legal” y casi que ordenada por las autoridades pertinentes.

Ahora las cosas son un poco diferentes, pero lo que continúa siendo igual es el anonimato (por obvias razones) del o los ejecutores en la pena de muerte en las penitenciarías de países que todavía utilizan este método a manera de hacer justicia. Desde luego que esto no es algo con lo que todo el mundo esté de acuerdo; ni todos creen que se deba seguir utilizando el famoso “ojo por ojo”, ni tampoco todos están seguros de que sea justicia propiamente dicha lo que se persigue. Pero así son las cosas.

De los poco más de 200 países de nuestro planeta y de los 57 que todavía la mantienen dentro de sus leyes, únicamente 17 practican regularmente la pena capital. Otros 113 la han abolido en su totalidad.

El caso de Christa Pike ha conmocionado al mundo desde el principio; siendo una adolescente con bastantes problemas y en todos los sentidos, planeó junto a su novio, en ese entonces, la muerte de otra chica. Esta última, una joven que intentaba especializarse en el arreglo de computadoras para dedicarse de lleno a ello. Esto, en el estado norteamericano de Tennessee.

Pike fue condenada a muerte por un jurado cuando tenía veinte años; ahora mismo tiene cincuenta. Era la única mujer en el corredor de la muerte; ahí estuvo por más de treinta años, veinte de ellos completamente aislada, como suele mantenerse a los condenados a muerte. En sus últimas declaraciones decía no tener miedo del final que le esperaba, que solo pedía que no fuera largo ni doloroso. También confesaba no entender en qué momento del camino se había perdido, que detesta pensar en lo que hizo. Esto me trae a la mente aquello que dice el escritor japonés Haruki Murakami: “Acaso existe un anhelo humano más triste o más intenso que desear una segunda oportunidad en algo”?

Los expertos en salud mental alrededor de su caso creen entender cuándo fue que Christa se perdió; a los dos años, cuando el novio de su abuela comenzó a abusar sexualmente de ella. Y desafortunadamente, ese fue solo el comienzo de todo lo que experimentó y sigue experimentando. Desafortunado para ella, para Colleen Slemmer, para su familia...

Los verdugos de Spike no lograron el objetivo el pasado 30 de septiembre.

Aparentemente, y a pesar de haber sido pinchada más de siete veces (el tamaño de sus venas fue uno de los impedimentos para el procedimiento), a pesar de haber recibido no una, sino dos inyecciones letales, sigue viva. Internada y con daños cerebrales severos, según se dice. También se dice que las personas a cargo de la ejecución no tenían el entrenamiento adecuado. Pero nada de esto puede saberse a ciencia cierta.

Pero, a ver, si lo que se busca castigar es lo inhumano de un acto, ¿está bien castigarlo con otro igual de inhumano?

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