Haiti fue el primer pueblo de nuestra América que rompió las infamantes cadenas de la dominación colonial. Surgió a la vida independiente presentando a los pueblos latinoamericanos el extraordinario ejemplo de una nación amante de la libertad y ofrecía, a las figuras libertadoras del continente, la hospitalidad al ser perseguidos por sus afanes independentistas y la cooperación posible para el fortalecimiento de la guerra patriótica librada por Simón Bolívar, José de San Martín, Antonio José de Sucre, José María Morelos, Francisco Morazán y otros prohombres de la gesta anticolonial.
Pero, así como los hermanos haitianos echaron su suerte con los pueblos latinoamericanos con apoyo a la guerra de independencia, así también estuvieron ligados al curso histórico latinoamericano de atraso y dependencia, de traición a sus hijos, de torcedura del rumbo nacional y libertario fijado por los héroes de la emancipación.
Esa desgraciada suerte corrida por los pueblos latinoamericanos hispanoparlantes también fue presa de los compañeros haitianos. Y así, a pesar de su temprano surgimiento en el concierto de las naciones libres y soberanas, el destino de ese pueblo pronto fue subrayado por la prepotencia del coloso del externa Norte y de los traidores internos que se prestaron para actuar de capataces de la metrópoli para controlar la rebeldía milenaria de aquellos negros francófonos.
Una de las estrellas más rutilantes del firmamento del heroísmo haitiano lo constituye la figura joven de Jacques Stéphen Alexis, médico neurocirujano, escritor de primera magnitud, líder político de extraordinaria visión.
Figura germinada en el amor a la humanidad, Jacques Stéphen Alexis surge en la tierra haitiana martirizada como una de las más hermosas esperanzas de un pueblo decidido a llegar al heroísmo y el sacrificio para reconquistar la libertad.
Forjó la figura como uno de los escritores con más solidez en el área de la narrativa latinoamericana y como un médico extraordinario en el área de la neurociencia. Obsesionado por la urgencia de liberar a su patria del oprobioso régimen de François Duvalier y sus tonton macoutes, este iluminado luchador desembarca, junto con otros compatriotas, a mediados de abril de 1961, en una playa del noreste haitiano, para emprender desde ahí, presidido por el heroísmo de José Martí, la lucha por la liberación total de su pueblo y el arranque de la conquista de un futuro de dignidad y bienestar para todos los haitianos.
Pero, así como Haití fue el primer país en acceder a la independencia, fue también en sus playas en donde la dominación de la espada y la cruz iniciada por Christopher Columbus comenzó a sentar sus reales e igualmente fue pronto objeto de la voracidad del capital internacional deseoso de establecerse ahí para controlar el canal de navegación del mar Caribe y del istmo de Panamá.
Jacques Stéphen Alexis levantó su figura extraordinaria para combatir esta moderna dominación de su pueblo.
Probablemente el 22 de abril de 1961, unos pocos días después de la fecha de su 39 aniversario de natalicio, sometido a las más terribles torturas por parte de los tonton macoutes, Jacques Stéphen Alexis, hijo predilecto de la hermosa Haití, revivía en carne propia “los episodios más dramáticos concebidos por su imaginación: la agonía de Hilarión, el joven héroe de su primera novela, herido de muerte por los fascistas trujillistas”.
Tras de sí, Jacques Stéphen Alexis dejó una vida pródiga. Sus obras literarias, publicadas por las más prestigiadas casas editoras francesas, constituyen el primer paso a la estructuración del realismo mágico, llevado a la cumbre en las novelas de Gabriel García Márquez.
De la pluma de Alexis surgieron Compere General Soleil (1955), Les arbres musiciens (1957), L’espace d’un cillement (1959), Romancero aux étoiles (1960), Manifiesto del realismo maravilloso, obras de poesía, las obras inconclusas La Rosa Silvestre y Estrella Ajenjo. Todas ellas traducidas al español y de lectura obligatoria.
Pero su obra más extraordinaria es su vida entera dedicada a la libertad de su pueblo, su pensamiento político social, el ejemplo extraordinario de la entrega de su vida para lograr, como objetivo supremo, la libertad y el bienestar de su pueblo.