“Buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro”, nos dice Platón en su inmensa sabiduría. A estas alturas todos hemos comprobado de alguna manera que esto es cierto, pero me gustaría referirme a alguien que “he conocido” hace muy poco y que es un buen ejemplo de lo que nos dice el sabio filósofo.
Israel Bravo es un “copywriter” español consagrado, lo he escuchado en un “podcast” hace unas semanas y he quedado sorprendida por su historia y filosofía de vida. Otra cosa que no deja de sorprenderme es la razón que tiene Carl Jung (psiquiatra y psicoanalista) cuando nos expone su idea de la sincronización y nos asegura que de una u otra forma todos estamos conectados. Ahora mismo, por ejemplo, me ha llegado un e-mail de Isra Bravo.
Este ingenioso hombre, el señor Bravo, nos cuenta que desde muy jovencito sabía que le gustaba ganarse su propio dinero y no depender de nadie para estar bien. También supo que haría todo lo que estuviera en sus manos para lograrlo. Y así fue, pero eso que “estaba en sus manos” no era suficiente para tener una vida tranquila, que era a lo que un Isra Bravo ya adulto aspiraba. Realizó todos los trabajos imaginables como cavar zanjas y descargar camiones.
El dinero seguía escaseando, a pesar de la intensidad en sus horarios y el gran esfuerzo físico. Incluso llegó a ser escolta de bailarinas y bailarines exóticos. Pero seguía teniendo apuros económicos y ahora con una hija y 40 años encima.Un buen día, un amigo suyo se lamenta con él de lo mal que va su negocio de mudanzas.
Por un momento, nuestro Isra se olvida de sus propios problemas (que eran muchos, por cierto) y le pide que le muestre la publicidad que está usando. Dándose cuenta de que ese era el problema principal, ya que, como él mismo dice, se trataba de anuncios “sin alma”. Decidió entonces ayudar a su amigo, le escribió un aviso publicitario, el cual tuvo un éxito rotundo, ampliando los contratos en el negocio de su amigo.
Fue entonces cuando se dio cuenta de algo que ya venía sospechando: él, Israel Bravo, era bueno escribiendo. Y era bueno escribiendo anuncios para publicidad, aun sin haber estudiado de manera formal el asunto. Y con respecto a esto me encantaría escribir algo, pero necesitaré otro artículo.
También descubrió la utilidad del correo electrónico para hacer ventas. Total que, una vez descubierto este talento, Isra Bravo se dedicó a explotarlo al máximo. Desde hace 9 años que se dedica al “marketing bonito”, como él mismo lo llama, creando propaganda para las mejores marcas de habla hispana, logrando así esa meta que se propuso desde que era muy joven: la libertad financiera.
Esto es trabajar únicamente en lo que le gusta y desde cualquier lugar del mundo, tener la certeza de que su familia estará protegida cuando él falte, mantener una agenda despejada. Que el dinero haya dejado de ser una preocupación.Y todo comenzó cuando dejó de pensar en él mismo por un momento para enfocarse en ayudar a alguien más.