“El pájaro no canta porque sea feliz, es feliz porque canta” ¿Sorprendente afirmación? Permítame explicarle. Antes de William James, la idea dominante era que el sentimiento provocaba la acción.
Por ejemplo, el sentimiento de tristeza provocaba llantos y el sentimiento de alegría sonrisas. Hasta que James, por observación, creó la propuesta contraria, era la acción la que provocaba la del sentimiento. Caminar erguido y sonreír terminaban provocando un sentimiento interno de felicidad.
¿Por qué resultó tan interesante esta propuesta? Sencillamente porque “la acción” si está bajo nuestra voluntad, en tanto que “el sentimiento” no. Si usted decide sonreír, aunque no tenga ganas, su cerebro lo interpretará como alegría, y acabará por crear ese sentimiento.
Pero si usted o yo ponemos cara de afligidos será interpretada esa acción para provocar tristeza.
William James nació un 11 de enero de 1842 en New York, estudió Medicina en la Universidad de Harvard. Fue también filósofo, además de médico y profesor en Harvard, donde inspiró a las nuevas generaciones.
Abrió un nuevo campo en la investigación sobre la conexión entre el cuerpo y la mente. Está considerado el padre de la psicología en América, porque fue pionero en establecer el estudio de la psicología como una disciplina científica.
Autor de “Principios de la psicología”, obra fundamental que influyó en generaciones de psicólogos. Fue presidente de la American Psychological Association en 1894 y 1904. Además, creía que el principio más profundo del ser humano era el anhelo de ser apreciado.
William James revolucionó su época con su teoría.
Algunas investigaciones actuales muestran que el tálamo y la amígdala en el cerebro juegan un rol clave en la emoción, lo que llevó a teorías más integradoras como que las emociones son una combinación de respuestas tanto a las acciones como a la interpretación del contexto en que se actúa.
Claro que reconocen que William James sigue vigente, aun en esta época maravillosa de la inteligencia artificial.
LO NEGATIVO: Sufrir los sentimientos que no nos gustan, por percibirlos permanentes en nuestra vida.
LO POSITIVO: Comprender que podemos usar la acción para transformar nuestro estado interno