Un fragmento de roca que viajó millones de kilómetros por el espacio atravesó el techo de una casa en Comayagua y cayó a pocos centímetros de donde dormía un hombre.
Hoy, esa pieza se convirtió en un objeto histórico para la ciencia hondureña. La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah) confirmó y exhibe por primera vez el primer meteorito verificado científicamente en el país.
La roca espacial, conocida como “meteorito Comayagua”, fue presentada por la Facultad de Ciencias Espaciales como un hallazgo de valor científico y patrimonial.
Según los expertos, estos fragmentos proceden de asteroides formados hace miles de millones de años y funcionan como cápsulas del tiempo que permiten estudiar el origen del Sistema Solar.
“Es la primera vez que se muestra al público un meteorito confirmado en Honduras. Es el primero que tenemos”, explicó Javier Mejuto, decano de la Facultad de Ciencias Espaciales, durante la inauguración de la exhibición en el edificio alma mater de la Unah.
Los estudios científicos determinaron que el objeto cayó la noche del 3 de junio de 2012, entre las 8:20 y 8:30 de la noche, cuando descendió sobre una vivienda en Comayagua.
El meteorito perforó un techo de aluzinc con un ángulo aproximado de cinco grados, recorrió unos 2.30 metros en el interior de la casa, atravesó una cama con dos colchones y fracturó bloques de cemento antes de detenerse a centímetros del suelo.
El propietario de la vivienda, Héctor Valle, se encontraba acostado en ese momento y no resultó lesionado. Su hijo relató haber escuchado primero un fuerte zumbido, seguido de un estruendo que sacudió la casa.
El evento quedó registrado como la primera caída documentada de un meteorito en Honduras, con coordenadas precisas que permitieron su estudio científico posterior.
De acuerdo con los análisis realizados por especialistas, el meteorito mide 7.5 × 5.2 × 4.0 centímetros, pesa 482.26 gramos, tiene una densidad de 3.33 gramos por centímetro cúbico y conserva una costra de fusión negra, característica de los objetos que atraviesan la atmósfera terrestre. Su clasificación científica corresponde a condrita ordinaria (L6); S5; W0.
El estudio mineralógico revela que la pieza está compuesta mayoritariamente por minerales silicatos (94 %), además de minerales metálicos (5 %) y apatita (1 %). Entre los componentes se identificaron aleaciones naturales de hierro y níquel, como kamacita y taenita, así como minerales como troilita y cromita.
La caracterización petrográfica también revela una historia violenta en el interior de la roca. Los investigadores encontraron evidencias de recristalización intensa, señal de que el material estuvo sometido a altas temperaturas y presiones en el espacio.
En su estructura se identificaron cristales de olivino y piroxeno de aproximadamente medio milímetro, presencia de maskelinita (vidrio de impacto), numerosas fracturas, pequeñas zonas de fusión y vetas ricas en sulfuros, además de deformaciones provocadas por impactos y signos de ligera oxidación.
Para la Unah, la pieza no es solo una rareza geológica, sino un elemento clave para la ciencia. Cada meteorito recuperado y documentado aporta información valiosa sobre los materiales que dieron origen al Sistema Solar.
“Es un patrimonio que impulsa la academia y permitirá que los estudiantes conozcan más sobre esta temática”, expresó Odir Fernández, rector de la Unah.
La exhibición del meteorito permanecerá durante todo el mes en el edificio Alma Mater, donde estará disponible para estudiantes y visitantes. Posteriormente se prevé trasladarlo a otros espacios para que más hondureños puedan conocer esta pieza única.
Los estudios que permitieron confirmar la autenticidad y clasificación del meteorito se realizaron con el apoyo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam).