Así es el curioso meteorito que exponen y que atravesó una casa en Honduras
Expertos detallan que la edad estimada del meteorito es de 4,600 millones de años, prácticamente la misma del nacimiento de los planetas del sistema solar
- Actualizado: 05 de marzo de 2026 a las 18:03 -
Una roca que viajó millones de kilómetros por el espacio y que terminó impactando una vivienda en Honduras es hoy una pieza científica curiosa que resguarda y expone la Universidad Nacional Autónoma deen Comayagua.
Autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) exhibió este jueves uno de los cuatro meteoritos documentados en Centroamérica, una roca espacial que permanece bajo resguardo desde 2014 en una de las bóvedas de la Tesorería de la institución. El fragmento ha sido sometido a múltiples investigaciones por expertos del Departamento de Astronomía y Astrofísica de la Facultad de Ciencias Espaciales.
De acuerdo con los científicos, se trata de un pequeño cuerpo celeste desprendido de un asteroide, probablemente originado en la Nube de Oort, una vasta región del sistema solar que alberga billones de cometas de largo período. Su edad estimada es de 4,600 millones de años, prácticamente la misma del nacimiento de los planetas del sistema solar, cerca de mil millones de años antes de que surgiera la vida en la Tierra.
Según la NASA, en el mundo se han documentado más de 50,000 meteoritos. Sin embargo, en Centroamérica apenas existen cuatro registros conocidos: el meteorito pétreo (condrito) de Heredia, en Costa Rica, cuya caída fue observada en 1857; el meteorito metálico de Chinautla, en Guatemala, recuperado en 1902; el meteorito Aguas Zarcas meteorite, que cayó en Costa Rica el 23 de abril de 2019; y el meteorito Comayagua meteorite, en Honduras, actualmente resguardado por la UNAH.
Investigaciones sobre el meteorito hondureño comenzó la noche del 3 de junio de 2012, alrededor de las 10:30 p.m., cuando un objeto incandescente cruzó el cielo y terminó impactando una vivienda en la colonia Zarzalito, en Comayagua, Honduras.
El fragmento perforó el techo de aluzinc de la casa, atravesó colchones y bloques de concreto antes de detenerse en el interior del inmueble. A pesar de la fuerza del impacto, ninguno de los habitantes resultó herido.
La extraña piedra, de forma irregular y color oscuro, despertó de inmediato el interés de científicos de la UNAH. Especialistas del Departamento de Astronomía visitaron el lugar y señalaron que las características físicas del objeto coincidían con las de un meteorito, por lo que debía someterse a análisis científicos para confirmar su origen extraterrestre.
Tras los estudios, el fragmento fue identificado como un meteorito metálico y recibió el nombre de “Comayagua”, convirtiéndose en el primer meteorito recuperado en Honduras, un hecho destacado dentro de los registros científicos del país.
Registros científicos detallan que el fragmento posee una forma poliédrica irregular, con dimensiones aproximadas de 7.5 × 5.2 × 4 centímetros, un volumen cercano a 145 centímetros cúbicos y una masa de 482 gramos, poco más de una libra.
Su superficie está cubierta por una corteza de fusión negra, característica que se forma cuando estos cuerpos atraviesan la atmósfera terrestre a gran velocidad.
La pieza presenta además regmagliptos, pequeñas hendiduras producidas por la ablación durante la entrada atmosférica. En su interior se observan pequeñas esferas llamadas cóndrulos, un indicio de que pertenece a un meteorito rocoso del tipo condrita, considerado uno de los materiales más antiguos del Sistema Solar.
¿De dónde vino el meteorito? Aunque aún no es posible determinar con exactitud su lugar de origen, el científico Norman Palma, investigador de la Facultad de Ciencias Espaciales, explica que estos cuerpos suelen desplazarse en órbitas alrededor del Sol. Muchos de ellos provienen del cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter, aunque algunos también circulan en trayectorias cercanas a la Tierra.En el caso del meteorito “Comayagua”, su estructura mineral y la presencia de cóndrulos sugieren que se formó durante los primeros millones de años del Sistema Solar, antes de la formación completa de los planetas.