Empleo en Honduras: informalidad

La cobertura de seguridad social también revela la fragilidad del mercado laboral. El último cruce oficial disponible indicaba que solo 39 % de los asalariados cotizaba al IHSS.

  • Actualizado: 17 de julio de 2026 a las 14:26 -

El debate sobre el empleo en Honduras no puede seguir reducido a la tasa de desocupación. El fenómeno internacional es real, aunque todavía no consiste en una desaparición generalizada del trabajo. Lo comprobable es una transformación acelerada de tareas, perfiles ocupacionales y decisiones de contratación. La inteligencia artificial puede sustituir ciertas funciones, complementar otras y elevar la productividad, permitiendo que algunas empresas crezcan sin aumentar proporcionalmente sus plantillas.

Ese cambio mundial encuentra a Honduras con debilidades estructurales. En 2025, la tasa de desocupación bajó a 4.9 %, pero la subocupación por insuficiencia de ingresos llegó a 33.4 %. Más de dos millones de personas continuaban enfrentando algún problema de empleo. La informalidad alcanzó 74.8 % en 2024, es decir, casi tres de cada cuatro ocupados trabajaban fuera de condiciones plenamente formales.

La cobertura de seguridad social también revela la fragilidad del mercado laboral. El último cruce oficial disponible indicaba que solo 39 % de los asalariados cotizaba al IHSS. A ello se suma un ingreso promedio mensual de 9,682 lempiras en 2025, con una fuerte brecha entre el área urbana, donde alcanzó 11,725 lempiras, y la rural, donde fue de 6,681.

El problema, entonces, no es únicamente cuántas personas tienen trabajo, sino qué tipo de trabajo tienen, cuánto ganan, cuánto dura, si cotizan y si ese empleo les permite movilidad social.

Honduras tampoco parte de cero. Durante la última década se aprobaron programas, políticas, planes territoriales, plataformas de intermediación, instrumentos de formación y nuevas modalidades contractuales. Sin embargo, la atención ha sido fragmentada, cambiante y débilmente evaluada. Se anuncian iniciativas, pero rara vez se conoce cuántos empleos formales y sostenibles produjeron, cuánto costaron o cuántos beneficiarios permanecieron ocupados después.

Mientras tanto, 16.5 % de las empresas ya identifica carencias de competencias digitales, casi el doble que, en 2022, y solo 37.7 % capacita profesionalmente a sus trabajadores permanentes.

La respuesta no puede ser alarmista ni improvisada. Honduras necesita medir qué ocupaciones están expuestas a la automatización, fortalecer la reconversión laboral y vincular formación, productividad y protección social. El desafío ya no es solo crear empleo, sino crear empleo formal, productivo, estable y preparado para la transformación tecnológica.

Ese debe ser el nuevo punto de partida para una política laboral integrada, medible y capaz de anticiparse a los cambios del mercado.

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