Los obeliscos son enormes monumentos de piedra, de forma alta y delgada, que terminan en una punta piramidal. Según se cree, nacieron en el Antiguo Egipto, hace más de 4,000 años. Para los egipcios poseían un profundo significado religioso, puesto que simbolizaban un rayo solar petrificado, de ahí que estuvieran asociados al dios sol Ra. Era práctica común colocarlos en pares a la entrada de los templos egipcios. En la actualidad un obelisco famoso es el Monumento a Washington, ubicado en Estados Unidos.
En la región de Asuán, al sur de Egipto, se encuentra descansando en una de las canteras de granito un obelisco que nunca fue terminado, conocido como el Obelisco Inacabado de Asuán. Ahí ha permanecido por varios miles de años. Se cree que fue mandado a hacer por orden de la faraona Hatshepsut. Si se hubiera completado, habría sido el obelisco más grande jamás construido en el Antiguo Egipto, con una longitud de 42 metros y un peso de 1,200 toneladas aproximadamente.
Pero, ¿cómo es posible que jamás llegara a decorar un templo egipcio? La razón es que, después de que los hombres trabajaran en él durante un tiempo y lograran dar forma a tres de sus lados, descubrieron un defecto en la piedra: una enorme grieta en el granito. Los egipcios necesitaban piedras prácticamente perfectas para soportar el peso y el transporte. Una fractura podía hacer que el monumento se rompiera completamente al levantarlo o moverlo. Por lo que fue abandonado en el lugar, tal como estaba, unido aún a la roca base.
Como podemos apreciar, querido lector, los egipcios no quisieron colocar un obelisco defectuoso frente a uno de sus templos. De igual manera, el Dios viviente ha decretado que nada inmundo, imperfecto o pecaminoso entrará jamás en el cielo; por eso, todos los hombres, en su estado natural, quedan excluidos. Como dijo el predicador: “No hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque” (Eclesiastés 7.20). Sin embargo, por medio de la muerte y resurrección de Aquel que es perfecto y sin defecto alguno, el ser humano pecador puede ser limpiado de toda maldad y recibir un lugar en el cielo.