El crecimiento económico de la región

De acuerdo a las estimaciones de los economistas del Banco Mundial, durante el 2026 Panamá crecerá un 3.9%, Guatemala 3.7%, Costa Rica 3.6%, Honduras 3.4%, Nicaragua 3.4% y El Salvador 3.2%.De esa manera, el Banco Mundial ve a Centroamérica y Panamá creciendo alrededor de 3.6% en 2026, con apoyo de exportaciones de servicios y mejor consumo, aunque con presión por la baja de remesas y la incertidumbre comercial.

Las diferencias entre países se originan, sobre todo, de los diversos motores que impulsan en cada país la correspondiente economía: servicios, remesas, inversión, turismo, industria ligera y productividad.

Panamá aparece arriba porque su estructura productiva descansa en finanzas, negocios y logística, además del efecto del Canal; el Banco Mundial también señala que la Inversión Extranjera Directa (IED) sigue financiando su déficit externo. Por eso su crecimiento es más alto que el promedio subregional.Costa Rica crece con una base de consumo sólido, exportaciones de servicios y alta IED.

El Banco Mundial subraya el peso del turismo y servicios empresariales, y en sus documentos recientes destaca también dispositivos médicos y nearshoring como pilares de su mejor desempeño.Guatemala se apoya más en remesas, gasto público e inversión, con el Producto Interno Bruto (PIB) acercándose a su potencial.

Aun así, el Banco Mundial insiste en que su crecimiento está limitado por baja productividad e infraestructura insuficiente, y que la contribución del consumo privado se enfría cuando se desacelera el ritmo de las remesas.Honduras depende mucho del consumo de los hogares financiado por remesas, más la inversión privada y pública y las exportaciones. Pero su base productiva sigue siendo frágil: el Banco Mundial menciona que agricultura y manufactura ligera de transformación (maquila) concentran buena parte del empleo y de las exportaciones, mientras que los riesgos vienen de remesas menos dinámicas, menor inversión y shocks externos.Nicaragua tiene un patrón basado en manufactura ligera, servicios y agricultura, con fuerte apoyo de IED y remesas. Su crecimiento algo menor refleja una economía más estrecha y una expansión moderada por la prudencia fiscal y el avance limitado de reformas estructurales.

El Salvador suele quedar al final porque depende mucho de remesas, turismo y del ciclo de la economía estadounidense, como resultado de la dolarización.

El Banco Mundial señala además que persisten problemas de baja productividad y escasez de empleo de calidad, aunque la mejora en seguridad ha impulsado algo el turismo, el comercio minorista y la inversión en sectores transables.La conclusión general reside en que las economías más diversificadas y conectadas a servicios modernos, logística, turismo e inversión extranjera tienden a crecer más, mientras que las que dependen con mayor fuerza de remesas, consumo interno y sectores de baja productividad avanzan con mayor lentitud.

En términos prácticos, Panamá y Costa Rica suelen ganar por su peso en servicios, inversión y logística; Guatemala, Honduras y El Salvador dependen más de remesas, comercio interno y turismo; y Nicaragua queda en una posición intermedia por una base productiva más estrecha. Esa combinación hace que, en la región, el crecimiento no sea uniforme, sino el resultado de distintos motores sectoriales y de distintas limitaciones estructurales.

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