El desarrollo de plataformas públicas de compras es principalmente adaptado y derivativo del que se da en el sector privado, donde hay un incentivo financiero claro para ordenar y hacer eficientes estos procesos.

Para los diferentes entes gubernamentales, desde las alcaldías más pequeñas hasta los estados, hay soluciones escalables y versátiles.

El beneficio de la plataforma debe ir ligado con el alcance, ya que este permite los ahorros y eficiencias que pagan el sistema. Para pensar qué otros usos o beneficios posibles hay que consolidar, estudié el ejemplo de la Administración de Servicios Generales (GSA) de Estados Unidos.

Esta consolida las compras de vehículos, compra de pasajes aéreos y manejo de inmuebles, además de todas las compras relacionadas con logística del gobierno federal de EE UU.

Los precios que tiene son bastante bajos (ejemplo: 49% menos que el valor comercial en pasajes aéreos en 2019), ya que están negociados en cantidades enormes sin intermediarios, al igual que las condiciones.

Como cada orden se coloca electrónicamente, se compensa vía deducción presupuestaria y se les consolida el pago a los proveedores.

Cada institución tiene acceso a lo que tiene autorizado según el presupuesto, sin necesidad de cotizar, evaluar y adjudicar.

La compra no requiere transferencia, emisión de cheque, ni mayor burocracia, ya que los controles están en el sistema.

Hacer este cambio generaría muchas resistencias, y se debe sacar del espacio político y empresarial local. Se debe trabajar directamente con SAP, Oracle y Microsoft (cotizar con las tres distintas escalas de servicio), y buscar asesoría y apoyo del Banco Mundial u otro externo, haciendo todo el proceso de estructurar el proyecto lo más público posible.