¿Cómo trabaja usted?

Historias de errores e incompetencia laboral que muestran cómo la falta de atención puede generar consecuencias inesperadas y costosas

  • Actualizado: 25 de septiembre de 2026 a las 00:00 -

Hace tiempo, al construir un anexo para el Hospital Municipal de Mozambique, construido siete años antes, los contratistas hicieron un agujero en una pared y quedaron sorprendidos: encontraron nada menos que equipo médico, incluyendo un servicio completo de maternidad con un valor de 125,000 dólares. Los funcionarios del hospital supusieron que alguien había colocado una pared en vez de una puerta. ¿Insólito? Desde luego.

Pero, desafortunadamente, no es un caso único de la indolencia, apatía e incompetencia con que mucha gente cumple diariamente con su trabajo.

A veces nos parece increíble que empresas grandes y bien organizadas sean víctimas de la incapacidad manifiesta de algunos de sus empleados. ¿Quiere un ejemplo? Una compañía aérea de las más grandes del mundo estaba preocupada por cierta cantidad de botellitas de licor en miniatura que desaparecían en los aviones. Un empleado de seguridad montó un mecanismo con una cámara unida a un sistema de relojería para descubrir la hora del robo. Pero una azafata oyó el tictac y, obviamente, pensó que era una bomba. El capitán cambió la ruta y aterrizó en Berlín. Los pasajeros fueron evacuados y todo ello costó a la empresa unos 15,000 euros.

Las botellitas de licor tenían un costo de 35 centavos cada una.

Vea el caso de una compañía de seguros. Enviaba facturas por correo a un cliente de San Luis, Missouri, sobre el seguro de su carro por 0.00 dólares. Lógicamente, el cliente no le dio importancia. Hasta que le llegó un aviso que amenazaba con cancelar la póliza de protección. Al ponerse en contacto, el encargado de cobranzas le sugirió que mandara un cheque por 0.00. Así lo hizo y, entonces, la computadora emitió una nota de agradecimiento y le indicó que su póliza estaba renovada.

Og Mandino, el célebre escritor ya fallecido, de quien tuve el privilegio de ser orador asociado, me confió que él pensaba que era más fácil triunfar en esta época que en cualquier otra pasada. “Sencillamente, mucha gente no está dispuesta a esforzarse para hacer las cosas realmente bien”.

Como en la agricultura, en la vida diaria cosechamos solamente lo que sembramos.

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