Entra el 2026 en escena mientras el mundo simplemente no se ha detenido un minuto si quiera.
Cuando todavía nos equivocamos en el espacio donde va la fecha colocando “2025”, las noticias van y vienen sin cesar. Si tan solo tuviéramos aquella especie de congelador donde se metió el personaje de Mel Gibson en aquella película en la que intenta evitar vivir lo que está por venir. Claro que el problema grave fue que, en vez de esquivar unos cuantos meses, ¡Daniel McCormick se pasa congelado cincuenta años! Y solo para darse cuenta de que eso a lo que tanto le temía, no era para tanto. Entonces tal vez esa máquina de Eternamente Joven no sea la mejor idea.
Aunque gente como el ahora exmandatario de Venezuela seguramente estaría encantado de prestarse a ese experimento, meterse en esa cápsula de hibernación criogénica antes de tener que enfrentar lo que le espera luego de haber hecho lo que hizo con su país. Y definitivamente el mundo se une a la celebración de millones de venezolanos que han esperado esto por demasiado tiempo, aunque todavía no se sepa que es lo que sigue.
Otro que de seguro desearía no pasar lo que está pasando y lo que queda por pasar es Will Smith, ahora que un exintegrante de su equipo de trabajo ha presentado ante la Corte acusaciones muy graves en contra del artista. Acusaciones que a simple vista parecen absurdas y rebuscadas. Esperemos que de ser así, pueda demostrarse y Smith pueda tomarse un respiro ya que, desde hace tiempo, “le llueve sobre mojado”.
A propósito, el otro “Hombre de Negro”, Tommy Lee Jones, también ha comenzado muy mal el año ya que en la madrugada del 1 de enero su hija Victoria de 34 años, fue hallada muerta en un cuarto de hotel en California. Curiosamente no se encontró indicio de ataque, drogas, alcohol ni nada por el estilo. Hasta este momento en que escribo, se desconoce lo que le sucedió a la joven actriz, quien, por cierto, era el vivo retrato de su padre.
Total, que nadie tiene a su alcance el equipo para eludir lo desagradable. A todos nos tocará los días lluviosos y los soleados. Mientras unos estén festejando, otros se estarán lamentando, así es esto.
Solo recordemos no seguir los pasos de McCormick ya que en muchas ocasiones las cosas que rehuimos no son tan atroces como nos empeñamos en creer y por insistir en huir en vez de enfrentar, nos podemos perder tal vez no medio siglo como él, pero sí de vivencias que podrían valer mucho la pena porque como dicen por ahí: “La vida es como un piano, las teclas blancas son los días buenos y las negras, los malos. Pero con el con tiempo te das cuenta de que necesitas ambas para hacer música”.