AHGH hacia su centenario

La Academia Hondureña de Geografía e Historia se encamina a celebrar su centenario con un legado marcado por la investigación, la preservación del patrimonio documental y el estudio de la historia nacional

La honorable Academia Hondureña de Geografía e Historia (AHGH) se apresta a celebrar su glorioso primer centenario.

Reunidos en la casa de D. Esteban Guardiola, el 4 de noviembre de 1926, los ilustres hondureños Eduardo Martínez López, Miguel Morazán, Abraham Gúnera R., Salvador Turcios R., Pedro Rivas, Jesús Aguilar Paz, Félix Salgado, en calidad de secretario, y Esteban Guardiola fundaron la Sociedad Hondureña de Geografía e Historia.

En esa reunión, aprobaron integrar como socios fundadores además a todos los hondureños que entonces tenían una importante obra publicada en los ámbitos de la Geografía y la Historia, razón por la cual la nómina de fundadores se amplió con los nombres de: Rómulo E. Durón, Rafael Heliodoro Valle, Augusto C. Coello, José María Tobías Rosa, Ulises Meza Cálix y Antonio Bones Quiñónez.

Uno de los compromisos de los fundadores de la Sociedad Hondureña de Geografía e Historia fue el de adquirir las obras de los ilustres fallecidos: Ramón Rosa, Antonio Ramón Vallejo, León Alvarado, Jerónimo J. Reina y otros más.

Al mismo tiempo se propusieron editar las obras inéditas de los socios de la Sociedad y la reedición de las que estuvieran agotadas, actividad que se llevó a la realidad y enriqueció la bibliografía nacional.

La lista de libros publicados por la Sociedad es grande, desgraciadamente muchos de estos no cuentan con ejemplares en la Biblioteca Nacional. Al mismo tiempo, la Sociedad adoptó la Revista del Archivo y la Biblioteca Nacionales como su vocero científico y mantuvo su periodicidad durante muchos años.

Esta Revista constituye una verdadera joya de la bibliografía nacional, sobre todo, para los investigadores de la historia de Honduras, pues en ella se reprodujeron documentos importantes del Archivo Nacional de Honduras y de otras fuentes y contribuciones de lo más destacado de la intelectualidad hondureña.

José Azcona ha emprendido la tarea de reeditar los más viejos libros de nuestra historiografía totalmente agotados y con este trabajo hace una contribución notable al estudio de nuestro pasado. Reproducir la Revista del Archivo y la Biblioteca Nacionales sería un acontecimiento trascendental para la academia hondureña.

En la memorable sesión del 4 de noviembre de 1926, nombraron a Esteban Guardiola como el primer presidente y rindieron homenaje de agradecimiento al profesor Miguel Morazán, venido desde Guatemala para estimular la fundación de la Sociedad, cuya hermana nacía unos años antes en Guatemala, y le nombraron Delegado de la Sociedad Hondureña de Geografía e Historia en Guatemala con la tarea de establecer lazos de fraternidad con esa institución de nuestra República hermana.

El 19 de febrero de 1927, la sociedad recibió la personería jurídica.

El 9 de junio de 1966, la Sociedad decidió transformarse en Academia Hondureña de Geografía e Historia cuando su presidente era Ramón Ernesto Cruz.

El 20 de mayo de 1968, el presidente de la República, Oswaldo López Arellano, y el ministro de Gobernación y Justicia, Virgilio Urmeneta, otorgaron, mediante resolución número 23, la personería jurídica.

La Academia renombró su vocero como Revista de la Academia Hondureña de Geografía e Historia.

A finales de los años veinte de este siglo, la Academia cayó en abandono. Un grupo de académicos integrado por Rolando Sierra Fonseca, Mario Argueta, Jorge Amaya, Jesús Evelio Inestroza, Rodolfo Pastor Fasquelle, Héctor Sabillón, Juan Ramón Martínez, Roberto Reyes Mazzoni y yo nos reunimos para nombrar una nueva Junta Directiva y salvar a la Academia de su extinción.

El Mitch destruyó la sede común de las Academias Hondureñas de Geografía e Historia y de la Lengua y sus archivos y bibliotecas.

Entonces se perdió el documento de la personería jurídica. Gobernación dice que no tiene el original y no hemos podido hacer que nos extienda una certificación, asunto que ha obstaculizado el trabajo de la Academia y la recuperación del subsidio estatal que el Estado aprobó aportar desde 1926.

Confiamos en que el actual secretario de Gobernación nos resolverá este impasse.

La Academia se acerca a su centenario con importantes aportes al estudio de la geografía y la historia nacionales. Esperamos tenga vida eterna y que el trabajo de los académicos sea inmensamente productivo como lo ha sido durante sus primeros 100 años.

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