En la parte I se abordó el papel del aeropuerto de San Pedro Sula como principal nodo aéreo del país. Corresponde ahora analizar el potencial estratégico de Roatán y La Ceiba dentro de un esquema integral de desarrollo aeroportuario.
El aeropuerto de Roatán, indispensable para el turismo, podría contar con un fondo de inversión equivalente al 50% del destinado a San Pedro Sula (unos USD 20 millones). Este monto permitiría concluir obras pendientes y mejorar la experiencia del pasajero mediante la modernización de áreas de recepción y embarque, mejoras en el transporte entre terminal y aeronaves e implementación de sistemas eficientes de gestión operativa.
El aeropuerto de La Ceiba, aunque de menor escala, cumple un papel estratégico en la conectividad regional y el desarrollo del turismo y comercio interno. La inversión estimada asciende a USD 5 millones, con un costo de construcción de entre USD 1,000 y 1,500 por metro cuadrado, lo que permitiría ampliar entre 4,000 y 5,000 m². Las obras priorizarían la mejora de áreas de migración y chequeo, el reacondicionamiento de zonas de embarque y recepción y la preparación para operar vuelos regionales y de mediano alcance.
Adicionalmente, podría desarrollarse un centro logístico (hub) para atraer operaciones de carga y mantenimiento de alguna aerolínea internacional.
El éxito del plan requiere un modelo de gestión técnica e independiente, libre de interferencias políticas y basado en eficiencia, transparencia y rendición de cuentas. Debe incluir supervisión especializada, procesos de licitación competitivos y auditoría continua de los fondos.
El fortalecimiento de San Pedro Sula, Roatán y La Ceiba bajo un modelo estatal de inversión controlada puede convertirse en un motor directo del desarrollo aeroportuario, turístico y económico de Honduras.