Ciudad del Vaticano.
El papa Francisco advirtió en una entrevista publicada ayer que no se puede hablar de pobreza y luego llevar “una vida de faraón”, tras las revelaciones sobre el despilfarro de algunos cardenales en el escándalo conocido como Vatileaks II.
“La Iglesia debe hablar con la verdad y con el testimonio, el testimonio de la pobreza. No es posible que un creyente hable de pobreza y de los sin techo y lleve una vida de faraón”, dijo el pontífice argentino al diario holandés Straatnieuws, de Utrecht.
“En la Iglesia hay algunos que en lugar de servir, de pensar en los demás... se sirven de la Iglesia. Son los arribistas, los que están apegados al dinero. ¿Cuántos sacerdotes y obispos de este tipo habremos visto? Es triste de decir, ¿no?”, añadió en la homilía durante su misa matinal en el Vaticano. Dos libros publicados el jueves en varias lenguas sacaron a la luz, gracias a documentos confidenciales, la gestión calamitosa de las finanzas vaticanas y el despilfarro de algunos prelados, instalados en lujosos apartamentos. Desde que fue electo en 2013 como el primer Papa no europeo en 1,300 años, Francisco ha recalcado que quiere una Iglesia que sea pobre y para los pobres.
El papa Francisco advirtió en una entrevista publicada ayer que no se puede hablar de pobreza y luego llevar “una vida de faraón”, tras las revelaciones sobre el despilfarro de algunos cardenales en el escándalo conocido como Vatileaks II.
“La Iglesia debe hablar con la verdad y con el testimonio, el testimonio de la pobreza. No es posible que un creyente hable de pobreza y de los sin techo y lleve una vida de faraón”, dijo el pontífice argentino al diario holandés Straatnieuws, de Utrecht.
“En la Iglesia hay algunos que en lugar de servir, de pensar en los demás... se sirven de la Iglesia. Son los arribistas, los que están apegados al dinero. ¿Cuántos sacerdotes y obispos de este tipo habremos visto? Es triste de decir, ¿no?”, añadió en la homilía durante su misa matinal en el Vaticano. Dos libros publicados el jueves en varias lenguas sacaron a la luz, gracias a documentos confidenciales, la gestión calamitosa de las finanzas vaticanas y el despilfarro de algunos prelados, instalados en lujosos apartamentos. Desde que fue electo en 2013 como el primer Papa no europeo en 1,300 años, Francisco ha recalcado que quiere una Iglesia que sea pobre y para los pobres.