Las autoridades de Marruecos desplegaron este jueves material antidisturbios, gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a miles de personas concentradas en las inmediaciones de la frontera con Ceuta, ante el creciente flujo de migrantes que intenta ingresar a la ciudad española.
Según constató EFE en el lugar, la presión migratoria aumentó a lo largo de la jornada con la llegada constante de personas a la localidad marroquí de Castillejos, donde se formó una marea humana que supera los cinco kilómetros de extensión.
El aumento del número de migrantes terminó por desbordar la capacidad de respuesta de la policía marroquí, que activó un operativo para impedir que la multitud se acercara al perímetro fronterizo.
De acuerdo con EFE, durante todo el día continuó el arribo de personas, en su mayoría jóvenes provenientes de distintos puntos de Marruecos, decididas a intentar el cruce hacia territorio español.
Ante la creciente concentración, las fuerzas de seguridad recurrieron al uso de equipos antidisturbios para contener los intentos de aproximación a la frontera.
La intervención provocó que cientos de personas se retiraran de la zona fronteriza y regresaran al casco urbano de Castillejos, donde muchos planean pasar la noche antes de intentar nuevamente el cruce en las próximas horas.
Uno de los migrantes consultados por EFE aseguró que, pese a la respuesta policial, no abandonará su objetivo de llegar a Ceuta.
"Nos han dispersado, pero no vamos a dejar de intentarlo", declaró un joven marroquí mientras se alejaba del área cercana al paso fronterizo.
La tensión en la zona se mantiene debido a la llegada constante de nuevos grupos de personas, mientras las autoridades marroquíes continúan reforzando la vigilancia para contener los intentos de ingreso a la ciudad autónoma española.
Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre un balance oficial de detenidos o heridos durante el operativo.