El derrame de petróleo en el Golfo de México, que alcanzó ya las costas de Luisiana y puso en estado de emergencia a Alabama y Mississippi, podría convertirse en una de las peores catástrofes ecológicas de la historia de Estados Unidos.
El presidente Barack Obama visitará hoy la zona de desastre para evaluar la situación y la respuesta gubernamental, anunció este sábado un portavoz de la Casa Blanca, Billy Nungesser, presidente de la región de Plaquemines, en Luisiana, dijo que la marea negra -originada por una plataforma del grupo británico BP que se hundió el 22 de abril- alcanzó la noche del jueves la costa, cerca de la desembocadura del río Mississippi.
La mancha, de 1,500 km2, no tardó en llegar a las orillas, amenazando su frágil ecosistema, pese a los esfuerzos para impedirlo de la Guardia Costera y la petrolera British Petroleum (BP) Los gobernadores de Luisiana, Florida, Alabama y Mississippi declararon el estado de emergencia y el presidente estadounidense Barack Obama ofreció “todos los recursos disponibles”, incluyendo los militares, para tratar de evitar una catástrofe ambiental.
En peligro
Los humedales ctosteros de Luisiana son un santuario de fauna, particularmente de aves acuáticas, y las costas de Florida albergan una enorme industria pesquera y turística.
El derrame fue declarado catástrofe “de importancia nacional”, lo cual pone recursos federales al servicio de la emergencia en cuestión.
El anuncio fue precedido por el hallazgo el jueves de una nueva fuga de petróleo, que vierte en el mar más de cinco mil barriles (800,000 litros) por día, según el Gobierno estadounidense.
El diario de Alabama The Mobile Press-Register dijo ayer que una fuente confidencial de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera había informado que se habían descubierto dos nuevos puntos de fuga.
“Estoy preocupado porque los recursos (dispuestos por) BP no son los adecuados”, dijo el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal. “Los exhorto a que procuren más ayuda del gobierno federal”.