Bogotá, Colombia.

El dinero de la constructora brasileña Odebrecht, involucrada en una trama de corrupción en tres continentes, agita la política de Colombia, con acusaciones de financiamiento de la reelección del mandatario Juan Manuel Santos en 2014.

Sin embargo, el entramado de sobornos de la mayor constructora de América Latina, con ramificaciones en 28 países, implica ya a varios gobernantes y exgobernantes latinoamericanos, y la lista tiene visos de aumentar. El expresidente del Perú Alejandro Toledo (2001-2006) también fue acusado de recibir de Odebrecht para su usufructo personal una comisión de 20 millones de dólares y contra él pesa ya una petición de arresto preventivo solicitada por la Fiscalía general de su país.

Los tentáculos de la corrupción también se extendieron a Centroamérica, donde pesa una orden de captura contra dos hijos del expresidente panameño Ricardo Martinelli (2009-2014) a los que la banca suiza congeó cuentas por valor de $22 millones que les entregó Odebrecht, según delaciones de la propia empresa.

En Brasil, origen de todo este escándalo internacional, Odebrecht es parte de un entramado de corrupción en el que el que están implicadas las principales empresas del país en torno al gigante estatal Petrobras, que propició la crisis que derrocó a la presidenta Dilma Rousseff .

En tanto, la confesión del propietario y expresidente de la constructora, Marcelo Odebrecht, condenado a 19 años de cárcel, está protegida por el secreto de sumario. La prensa brasileña la denomina “la confesión del fin del mundo”. Y es que de acuerdo con la declaración de Marcelo, Venezuela es el segundo país de América Latina en el que la constructora pagó más sobornos, solo por detrás de Brasil. Además, la constructora delató a políticos de República Dominicana, México, Argentina y Ecuador.