Las personas sin hogar, más vulnerables que nunca en plena epidemia del coronavirus

Las personas sin hogar se enfrentan a un cotidiano "aún más difícil".

Una persona camina en las calles en Francia. Foto: AFP
Una persona camina en las calles en Francia. Foto: AFP

París, Francia.

Pedir limosna, encontrar qué comer o simplemente tener alguien con quien hablar. En las calles de Francia, semivacías debido al confinamiento impuesto para frenar la epidemia del coronavirus, miles de personas sin hogar se enfrentan a un cotidiano "aún más difícil".

La plaza de la República de París, en tiempo normal atestada de gente, está casi vacía este jueves. Aparte de unos pocos transeúntes que cruzan sin detenerse, sólo se ve a algunos indigentes, sentados, solos, en los bancos.

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Joël, un sintecho, lleva un disfraz de payaso. "Hacer reír a la gente y a los niños" es lo "suyo". Pero es también para él una manera de soportar la calle y despertar algo de simpatía.

Pero desde que se impuso el confinamiento el pasado martes en todo el país, este antiguo panadero de 55 años -de los cuales lleva 25 viviendo en la calle-, "apenas logra recolectar unos pocos euros por día" y muy pocas sonrisas, dice abatido.

Su rostro se ilumina cuando se cruza con su amigo Mohamed. Los dos hombres se saludan con un apretón de manos. ¿Y los gestos de barrera y de distancia por el coronavirus? Han escuchado hablar de ellos, pero vagamente.

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Y no saben nada de los pocos "centros de acogida" que han comenzado a abrir para las personas sin hogar infectadas pero cuyo estado de salud no requiere hospitalización.

"En la calle, terminas siendo inmune a los gérmenes", dice optimista Mohamed.

Cerca de los Campos Elíseos, Romuald, de 42 años, está sentado sobre su mochila. "No veo que los demás compañeros estén muy preocupados por el coronavirus", dice este hombre, sin domicilio desde hace 10 años.

"Nuestra principal preocupación es saber cómo sobrevivir en las calles cuando no hay nadie que nos dé algo de dinero. Es aún más difícil que de costumbre".

- "Todo está cerrado" -

Las asociaciones tratan de paliar las consecuencias, pero con el confinamiento han tenido que abandonar o reducir algunas de sus actividades, como la distribución de alimentos entre los sintecho. Varios centros de acogida han tenido también que cerrar sus puertas.

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"Todo está cerrado, ya ni siquiera podemos ducharnos", dice Éric, otro sintecho con el que la AFP se cruzó en las calles de París. Cuenta que fue a tres baños municipales, donde en tiempo normal las personas sin domicilio pueden ducharse, pero todos estaban cerrados.

"Con mi renta de solidaridad - una ayuda que ofrece el Estado francés a los más pobres - me las arreglo, pero me pregunto cómo hacen los demás para poder comer", dice inquieto este septuagenario.

Éric ha sido controlado por la policía dos veces desde el inicio del confinamiento, pero no ha recibido ninguna multa por estar en la calle. Para las personas en su caso el formulario que cada francés debe llenar si sale de su casa es absurdo.

Personas sin techo en Francia

El Instituto Nacional francés de Estadísticas (INSEE) contabilizó 150,000 sintecho en Francia en 2012. Pero según las asociaciones, la cifra real se acerca a los 250,000.

Debido a la crisis del coronavirus, el gobierno francés ha prohibido momentáneamente las expulsiones de los centros de acogida de emergencia.

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Una medida insuficiente para las asociaciones, que multiplican las alertas. Algunas afirman que las personas sin hogar "corren el riesgo de morir de hambre". Muchas exigen que se requisen habitaciones de hotel vacías para que los sintecho puedan protegerse del coronavirus, en lugar de ponerlos en centros en donde es más probable que se contaminen.

El gobierno francés escuchó el llamado y comenzó a requisar habitaciones de hotel el miércoles por la noche. "Pondremos a disposición más de 170 habitaciones" de aquí a finales de semana, anunció el jueves el ministro de Vivienda, Julien Denormandie.

Pero muchos sintecho se niegan a ir a centros comunes. "Prefiero morir que ir a un centro en el que corro el riesgo de que me contaminen o en el que puedo contaminar a los demás", dice Ricardo.

El gobierno descarta por el momento obligarlos a hacerlo. "No hay toque de queda en el país. No forzaremos a los sintecho a aislarse", dijo Denormandie.

La Prensa